domingo, 26 de noviembre de 2023

¡¡¡Charrán ártico en Zamora ciudad!!!

El jueves por la tarde Luís Manso descubrió uno de esos pájaros que jamás te imaginas ver en tu ciudad, a cinco minutos de casa, en pleno río Duero a su paso por Zamora: un ¡¡¡charrán ártico!!! (juvenil).
El charrán ártico realiza un enorme viaje cada año desde sus lugares de reproducción en el Ártico hasta sus zonas de invernada en la Antártida. Un viaje de unos 70.000 km de ida y otros 70.000 km de vuelta; una verdadera proeza.
En 2010 Carsten Egevang, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca puso dispositivos Gps en 50 charranes para ver cuál era el recorrido que hacían en su migración anual. Sus conclusiones fueron las siguientes (fuente National Geographic publicado en 2018):
“Al final de la época de apareamiento, los charranes dejan Groenlandia e Islandia y se dirigen al suroeste para hacer una escala que no se conocía. Se encuentra en medio del Atlántico norte, donde las aguas septentrionales llenas de comida se encuentran con las corrientes meridionales, más cálidas pero menos productivas. Los charranes pasan allí una media de 3 a 4 semanas entre agosto y septiembre, reuniendo fuerzas antes de poner rumbo sureste hacia África.
Todos siguen la misma trayectoria hasta llegar a las islas de Cabo Verde, frente a la costa noroccidental de África, donde se dividen en dos grupos. Un grupo sigue disfrutando de la costa africana, mientras que otro cruza el Atlántico y sigue la curva de Brasil.…Tardan una media de 93 días, aunque las aves más rápidas migran en solo 69 días”
Este viaje al sur es el que está realizando el charrán ártico juvenil que se encuentra en Zamora descansando y alimentándose. Charrán que constituye la primera cita de esta ave en nuestra provincia y la segunda de Castilla y León (la primera cita es de Rafael Díez y César Díez el 30-9-2022 en el embalse del Ebro, Herbosa. (Burgos). Datos extraídos de "Aves raras y escasas de Castilla y León de 2022") y una de las pocas del interior peninsular ya que su viaje se realiza por el mar y la costa siendo muy, muy raro en el interior de la península Ibérica.
Pero ¿por qué hacen este enorme viaje de polo norte a polo sur cada año de su vida? El mismo artículo nos señala tres posibles explicaciones: “Estudios previos han encontrado dos explicaciones: las latitudes más altas implican menos parásitos y, cuantas más horas de luz diurna, más tiempo tienen las aves para atrapar el alimento que tanto necesitan”.
Es decir, tanto en el Ártico como en la Antártida las horas de luz son muchas al día lo que le permite alimentarse durante casi las 24 horas.
“Pero las aves podrían disfrutar de esos mismos beneficios haciendo escala en una zona subártica más al sur, reduciendo en gran medida sus viajes y apareándose en climas más indulgentes.
Laura MicKinnon, de la Universidad de Quebec, tiene una tercera respuesta que podría explicar este viaje final hacia el norte: es más seguro. McKinnon estudió la influencia de los depredadores en un estudio pancontinental.”
“Descubrió que aparearse a un grado más de latitud reduce las probabilidades de que te devoren. En el experimento, 29 grados separaban los lugares de apareamiento más al norte y más al sur, lo que se traduce en un riesgo un 65 por ciento inferior de caer en las fauces de los depredadores.”
En el viaje de vuelta tardan …“una media de 40 días en llegar a casa. Evitan sus rutas costeras en favor de un vuelo más recto sobre aguas profundas. Trazan una S a través de la atmósfera en dirección a la punta suroccidental de África, cruzan el Atlántico y regresan por la misma ruta de paso en el Atlántico norte que visitaron en su viaje hacia el sur. Finalmente, llegan a su hogar del Ártico en mayo, exhaustos y listos para aparearse.”
El pasado viernes por la tarde pude ver y disfrutar de esta ave viajera que ha hecho una escala en su larga trayectoria. Escala para descansar y coger fuerzas realizando imponentes picados sobre las aguas del río Duero en Zamora ciudad, aguas que son un verdadero punto caliente de observaciones de gaviotas (reidora, sombría, cabecinegra, gavión atlántico, cana, patiamarilla y de Audouin), charranes (común, charrancito y ártico), fumareles (común, cariblanco y aliblanco) y pagazas (piconegra). Un verdadero ramillete de maravillas, todas en el río Duero a su paso por Zamora, en la misma zona.
Tres días después sigo fascinado viendo sus evoluciones entre la niebla zamorana en el río Duero a su paso por Zamora ciudad. Viendo su silueta pasar por delante de las aceñas de Olivares o de la catedral. Viéndolo cruzar el puente de piedra o el puente de hierro pasándome a escasos 5 metros de distancia ante mi sorpresa y las personas con las que hablaba. Un verdadero privilegio de observación. Descubierto por Luis Manso e identificado por Alfonso Rodrigo.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

¡¡¡18 falaropos picogrueso en la provincia de Zamora!!! (por lo menos).

Si noviembre de 2022 fue espectacular por el avistamiento de 12 falaropos picogruesos en diferentes lugares de la provincia de Zamora. Este noviembre ha roto todos los registros ya que en los últimos días se han localizado ¡¡18 ejemplares!! (entre el 5 y el 15 de noviembre como mínimo ya que puede que alguno de los últimos que se han visto a partir del día 15 sean diferentes a los contabilizados anteriormente). Un registro histórico para la provincia de Zamora. La secuencia de su aparición (quién lo vio por primera vez) y distribución ha sido la siguiente:
Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila : 6 ejemplares. Gary Losada descubre 1 ejemplar (5-11-23). José Barrueso 2 ejemplares un día después (6-11-23) y José Miguel San Román ve 1 más a la vez en la CDP. Alfonso Rodrigo ve 3 ejemplares el 9-11-23 y posteriormente 4 (10-11-23). José Barrueso 6 ejemplares el 13-11-23. 
Valclemente (Embalse de Ricobayo): 8 ejemplares vistos de la siguiente forma: 2 (6-11-23) y 4 ejemplares (9-11-23) Alfonso Rodrigo, 5 Miguel Rodríguez el 9-11-23 y 8 Juan José González y Miguel Ángel García Matellanes el 10-11-23.
Piedrahita de Castro: 1 ejemplar descubierto por Miguel Rodríguez el 9-11-23.
Mombuey: 1 ejemplar visto por Juan José González el 7-11-23.
Cernadilla: 1 ejemplar visto en diferentes lagunas por Juan José González el 8-11-23 y el 10-11-23.
Vezdemarbán: 1 ejemplar descubierto por Manuel y Martín Rodríguez el 12-11-23.
De los 38 ejemplares vistos en Castilla y León desde el día 4 de noviembre hasta el día 14, 18 corresponden a la provincia de Zamora. Unos datos verdaderamente impresionantes para un pequeño limícola proveniente del ártico que es muy raro en el interior de la península ibérica.
En España es un invernante muy escaso (solamente en zonas de la costa cantábrica, Galicia y costa atlántica de Andalucía) pero es un migrante regular en sus movimientos desde sus zonas de cría en la tundra ártica y su zona de invernada en las costas africanas.
Nunca se habían visto tantos en la provincia de Zamora ni en Castilla y León. Los fuertes vientos y borrascas han empujado a estos pequeños y preciosos pájaros provenientes de la tundra ártica de Islandia, Noruega o Rusia a nuestra tierra durante su viaje hasta sus zonas de invernada en las costas africanas del oeste y el sur.
El grupo se movía nervioso, inquieto. No paraban en ningún instante de buscar insectos en la superficie del agua que comían con enorme rapidez para buscar otro y otro y otro. Necesitan reponer fuerzas rápidamente y acumular grasa para continuar su largo y peligroso viaje.
Estos pequeños falaropos de blanco inmaculado, pico negro, corto y grueso, gris en la parte superior y negro entorno al ojo son completamente diferentes en época de cría, su transformación es espectacular, sobre todo en las hembras, con un plumaje rojizo pardo y negro, con mejillas blancas, vientre rojo, píleo negro y parte superior del cuerpo oscura con bordes claros; una verdadera preciosidad.
Me admira que un ave tan pequeña tenga la fuerza, orientación y capacidad suficiente para viajar miles de kilómetros desde su zona de cría en el Ártico hasta sus zonas de invernada. Miles de kilómetros recorridos en un viaje lleno de peligros. Miles de kilómetros realizados por un pequeño limícola de 21 cm de longitud; me impresiona.
Descansarán y se alimentarán hasta que consideren que ha llegado la hora de reemprender su larga marcha hasta el sur donde invernarán para volver hasta la otra punta del planeta en primavera y comenzar un curioso ciclo reproductivo en el que las hembras, más vistosas que los machos, se encargan de defender un territorio y, una vez que han puesto los huevos, será el macho el encargado de incubarlos y cuidar a los pequeños, pero hasta que eso llegue habrán hecho una parada en nuestra tierra para deleitarnos con su belleza.
(Desde el día 15 se han continuado viendo algunos ejemplares en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila por diferentes observadores con lo que no descarto que algunos de estos sean diferentes a los contabilizados hasta el día 15. Agradezco enormemente a Miguel Rodríguez y José Miguel San Román sus fotografías para ilustrar esta entrada. Muchas gracias).

sábado, 18 de noviembre de 2023

Nace "Observaciones de campo del lobo ibérico 2.0"

El pasado jueves, 16-11-2023, fue un día muy intenso y especial para mi. El nacimiento de un nuevo libro es una enorme sensación de alegría y satisfacción, entremezclada con una emoción muy difícil de explicar. Presenté en el Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora) el libro: “Observaciones de campo del lobo ibérico 2.0”. Un sueño de muchos años que vio la luz.
Antes de continuar me gustaría dar las gracias a varias personas amantes de la naturaleza en general y el lobo ibérico en particular. Son grandes fotógrafos, naturalistas pero sobre todo amigos (eso es lo más importante) con los que he pasado muchas horas de campo, horas de frío, viento, lluvia y calor en la búsqueda del lobo y que tan amablemente me han cedido algunas de sus magníficas fotografías para ilustrar este nuevo libro. Fernando García, José Luis Santiago, Hipólito Hernández y Manuel Segura. Además de Javier Talegón (llobu) que hizo un precioso prólogo que da comienzo y engrandece este libro, sin olvidarme de sus sabios consejos y amistad. Muchas gracias a todos. Sois una parte muy importante de este libro en el que quería haceros un pequeño homenaje; homenaje a esas personas calladas, inteligentes, elegantes y discretas que aman la naturaleza por encima de todo. Gracias.
También quería agradecer al Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora) y en especial a su director, José Luis Calvo, su amabilidad y predisposición siempre que he solicitado contar con su colaboración.
La presentación llenó el salón de actos del museo, unas 100 personas, en un acto ameno y distendido en el que me acompañó Fernando García, una persona muy especial a la que agradezco enormemente su compañía, su saber estar y sus sabias palabras que dieron el telón de salida a un nuevo libro sobre lobos.
Una de las finalidades de este libro es describir cómo vive un lobo ibérico mediante observaciones reales y directas de su comportamiento para conocer mejor su vida, para comprenderlo, entenderlo, valorarlo y respetarlo. Además de poner en valor todo el entorno que rodea al lobo que abarca una enorme biodiversidad.
Este libro es una evolución de “Observaciones de campo del lobo ibérico” que nació en diciembre de 2016. Edición ampliada y modificada en la que hay 96 observaciones. Observaciones que complementan a las anteriores en un formato diferente en el que las fotografías han adquirido mayor valor sin restarle importancia al propio texto.
El libro está estructurado en cinco grandes bloques: “Sentir al lobo”, “El grupo familiar”, “Alimentación”, “Encuentros fortuitos” y “Comportamientos poco habituales”. Cada bloque es independiente y todos se desarrollan mediante el relato de una observación directa de campo en la que se narra una situación o un hecho cotidiano en la vida de un lobo ibérico, de tal manera que al terminar el libro se tenga una idea clara de cómo es su día a día.
Todas las observaciones y fotografías de este libro han sido realizadas a lobos en total libertad, sin causarles ningún daño, molestia o perjuicio, sin interferir para nada en su vida, en sus movimientos o en sus quehaceres. Espero y deseo que guste a todo aquel que se anime a tenerlo entre sus manos, a leerlo, a disfrutarlo, a saborearlo...
(Información en: jbarru99@yahoo.es)

domingo, 5 de noviembre de 2023

Nuevo libro: Observaciones de campo del lobo ibérico 2.0

Comienza una nueva aventura. Un nuevo libro cuyo protagonista principal es el lobo ibérico. Animal emblemático y carismático de nuestra fauna ibérica.
Ese animal es el protagonista de las observaciones que he ido recopilando, fundamentalmente, en el noroeste de la provincia de Zamora en los últimos 10 años.
La finalidad de este libro es describir cómo vive un lobo ibérico mediante observaciones reales y directas de su comportamiento para conocer mejor su existencia, para comprenderlo, entenderlo, valorarlo y respetarlo así como poner en valor el entorno que le rodea.
Formato horizontal, tamaño A4, doble columna, pasta dura, 248 páginas a todo color, 96 observaciones, 163 fotografías, 36 fotografías ilustradas y 5 ilustraciones con prólogo de Javier Talegón (Llobu: Ecoturismo y medioambiente), fotografías propias además de las de Fernando García, Manuel Segura, José Luís Santiago y Hipólito Hernández “Poli”. A todos ellos les agradezco enormemente su colaboración pero sobre todo su amistad.
El libro está dividido en cuatro partes: Sentir al lobo. El grupo familiar. Alimentación. Encuentros fortuitos y Comportamientos inusuales.
Libro del que estoy muy orgulloso y espero que despierte en el lector un interés por conocer y valorar a nuestro lobo ibérico.

sábado, 21 de octubre de 2023

13 chorlitos carambolos en Zamora.

Hace unos días Juan José González descubrió un grupo de 13 chorlitos carambolos en una zona de Zamora nada habitual para ellos, por lo menos que se sepa, ya que la mayoría de las citas en la provincia de Zamora se han producido en la Alta Sanabria donde Hipólito Hernández y Manuel Segura los controlan en sus pasos anuales.
Si este magnífico grupo de chorlitos carambolos se ha visto en esta zona ¿Cuánto nos perderemos? ¿Cuántas aves podemos ver? ¿El 20 % de las aves que pasan por nuestra tierra? ¿El 10 %? ¿Cuántas aves no seremos capaces de localizar? Es muy difícil de saber. Es muy complicado de cuantificar pero desde luego es un tanto por ciento muy alto lo que no vemos. Aun así, el aumento de observadores, hace que cada vez veamos más cosas, tengamos más información y las redes sociales, ebird y blogs hacen que corra como la pólvora, aprendamos unos de otros y veamos aves donde, normalmente, no deberían de estar (o eso creemos).
He podido ver el grupo y, por fin, disfrutar de esta emblemática especie que ha hecho escala en tierras zamoranas.
El chorlito carambolo es una especie proveniente de la tundra Ártica (Escandinavia y Rusia) que migra hasta el continente africano (algunos pueden invernar en el sur de la Península Ibérica) y es en una de las paradas de ese enorme viaje cuando lo podemos ver en la provincia de Zamora.
Allí estaban ejemplares adultos y de primer invierno, en una tierra de labor en el medio de la nada. Tierra y algunas recién brotadas hierbas era lo que habían elegido para parar, descansar y alimentarse. Zona en la que no paraban de moverse de un lugar a otro en pequeñas carreras pero siempre entorno a la misma zona; se estaban alimentando constantemente de todo lo que pudieran encontrar. Había que coger fuerzas para continuar el largo y peligroso viaje hasta África.
El chorlito carambolo es una de esas aves que tienen un dimorfismo sexual inverso, es decir, es la hembra (un poco más grande) la que atrae a los machos con un plumaje vistoso para ser fecundada y posteriormente poner los huevos en un nido en el suelo de la tundra ártica. Ahí termina su labor ya que es el macho el que incubará y criará a los pequeños chorlitos. En los años noventa del s.XX se localizaron en el pirineo oriental  varias parejas que crían en esa zona.
Este grupo de 13 ejemplares es el más grande de los vistos en la provincia de Zamora superando a los 11 ejemplares vistos por Joan Ximenis el 16-10-2015 en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila y los 9 ejemplares vistos el 16-9-2013 por Hipólito Hernández en la Alta Sanabria (datos extraídos del gran blog el pernil de Alfonso Rodrigo).
Cuatro días han permanecido desde que se localizaron, no se sabe si llevarían más tiempo, este magnífico grupo en la tierra zamorana. Normalmente son bastante confiados ya que es sus lugares de cría no están habituados a ver humanos por lo que no nos tienen miedo, circunstancia que se aprovechó durante años en Inglaterra para cazarlos y ser servidos como un majar en selectas mesas (actualmente está prohibido).
Esta misma temporada del postnupcial Manuel Segura localizó 2 ejemplares juveniles en la Alta Sanabria el pasado 22 de septiembre de 2023. Las siguientes fotografías pertenecen a esos ejemplares y nos muestran la enorme belleza además de la buena mano de Manuel Segura al cual le agradezco enormemente sus fotos para ilustrar esta entrada.
Chorlitos carambolos que han continuado su viaje no exento de peligros hasta el continente africano.

sábado, 7 de octubre de 2023

El Fenal: esa pequeña joya.

En un rincón perdido de la provincia de Zamora se encuentra una de esas pequeñas joyas que atesora nuestra provincia: el Fenal.
El Fenal está en Muelas de los Caballeros, un precioso pueblo de La Carballeda en el que allá por 1900 un indiano llamado Maximiliano Santiago Prieto (1875-1926), rico comerciante textil del pueblo, comenzó a traer semillas y esquejes de muchos de sus viajes por España y el mundo para plantarlos en su finca que convirtió en una verdadera joya.
Hacía muchos años que no lo visitaba así es que era hora de volver en un viaje familiar en el que mi hija lo vería por primera vez.
La vieja puerta de hierro se abrió y un mundo mágico surgió ante nosotros. Un bosque único en el que 500 especies de árboles surgen en un apabullante recorrido por sus caminos rodeados de cedros del Himalaya, secuoyas, pinsapos, tilos plateados o acebos que te sobrecogen según avanzas por tan curioso y lleno de encanto pequeño bosque.
Árboles. Sombras. Luces. Aromas. Agua. Un conjunto de sensaciones asaltan tus sentidos que se ven sobrepasados por la belleza del lugar con la guinda de la curiosa construcción de la casa colgada sobre la roca.
La primera vez que entré fue hace muchos años. Años en los que la finca estuvo abandonada y había que saltar el muro por uno de los laterales para poder entrar. Una vez dentro todo estaba sucio, lleno de malas hierbas, con la impresionante casa colgada de unas rocas en un estado lamentable. Daba lástima que tanta riqueza vegetal se estuviera perdiendo.
Años después (2004-06) la finca cambió de manos y los nuevos propietarios, junto con un programa de ADISAC, arreglaron caminos, limpiaron malas hierbas y dejaron a la vista la tremenda belleza e importancia de las especies que allí se encontraban. Restauraron la casa principal y la casa del guarda donde se instaló un semillero de especies autóctonas. Se hacían visitas y había una persona que explicaba todo su contenido. Todo eso terminó y pasó a un nuevo periodo de abandono hasta hace poco tiempo que se volvió a limpiar pero, aunque parezca mentira, sin ningún tipo de ayuda institucional para mantener un lugar tan especial como es este.
Dentro del “Catálogo de Especímenes Vegetales de singular relevancia de Castilla y León” Zamora cuenta actualmente con 7 ejemplares (llegó a tener ocho pero el castaño de Sotillo de Sanabria se taló por diferentes motivos).
Se incluyen árboles por “sus medidas excepcionales dentro de la especie, por su edad, conformación, historia, particularidad científica, por su interés ecológico, paisajístico o cultural, con independencia de su emplazamiento en terreno forestal, agrícola o urbano, y sea cual fuere el organismo encargado de la gestión de dichos terrenos”.
Los 7 árboles incluidos son los siguientes: el pino de La Laguna (El Pego) de unos 150 años y 21 metros de altura, el pino de Valdemimbre (Gema del Vino) de 150 años y 20 metros de altura, el castaño de Remesal (Palacios de Sanabria) de 300 años y casi 10 m de grosor, el castaño de Cervantes (Robleda- Cervantes) de 500 años y 11,10 m de grosor y el castaño de San Juan (Robleda-Cervantes) de 500 años y 10,80 m de grosor.
Pinsapo en El Fenal.
A estos cinco hay que añadirles dos que se encuentran, precisamente, en El Fenal: un pinsapo de 100 años, 22 m de altura, 4,75 m de grosor y 3,52 m de perímetro y una de las 8 secuoyas que hay en la finca, secuoya de 100 años, 27 m de altura, 9,25 m de grosor y 5,71 m de perímetro. Ambos árboles se incluyeron por su “Tamaño, rareza de la especie, porte y edad”.
La secuoya incluida en el
“Catálogo de Especímenes Vegetales de singular relevancia de Castilla y León”
 
Desde mi punto de vista y a título personal faltarían algunos ejemplares que son dignos de estar incluidos en dicho catálogo como pueden ser: el castaño de San Román de Sanabria o el Olivo del Convento de Sancti Spiritus de Toro entre otros muchos, sin olvidarnos de alguno de los tejos del Tejedelo (Requejo de Sanabria), pinos del bosque de Valorio (Zamora) o castaños de la Alcobilla (San Justo de Sanabria).
Olivo del Sancti Spiritus de Toro.
Fue plantado durante la fundación del monasterio a principios del s.XIV.
Tiene 700 años.
Castaño de San Román de Sanabria.
De 24 m de altura y 18 m de perímetro a la base.
Tiene entre 600 y 800 años.
Pinos del bosque de Valorio (Zamora).
Plantados en 1762. Tienen 261 años.
El camino serpentea por el pequeño bosque dejando árboles y belleza a tu alrededor. En la parte alta de las 2 hectáreas que tiene la finca se encuentra la casa del guarda, actualmente cerrada, en la que junto con la casa principal, a principios del s. XX se instaló electricidad y teléfono para comunicar las dos casas. Lógicamente eran las dos únicas casas del pueblo que contaban con esas modernidades y de las pocas de la provincia.
El Fenal es propiedad privada pero creo que se debería de hacer todo lo posible para que se mantenga y que las administraciones públicas lo adquieran o por lo menos ayuden en su conservación, algo que actualmente no sucede y que si no recibe ningún tipo de ayudas puede suponer su ruina.
Caminamos por su sendero. Observamos su belleza. Escuchamos su silencio y nos deleitamos con el conjunto que conforma este lugar tan especial. Al salir mi hija se volvió y me dijo: “Me alegro de haber venido”. Y ya se sabe que los niños nunca mienten.