sábado, 3 de enero de 2015

Oportunistas en la invernada de Villafáfila.

En esta extraña invernada en las lagunas de Villafáfila hay una serie de actores invitados que buscan su oportunidad en esta época, en la cual, todos nuestros objetivos, ilusiones y esfuerzos están concentrados en buscar los gansos "no comunes", en si hay más o menos aves que la temporada anterior o en buscar las aves invernantes que vienen a las lagunas.
Esta temporada invernal está siendo muy escasa; se nota una falta general de aves, no sólo de gansos que son los más llamativos, sino de la mayoría de las aves invernantes que deberían de estar en las lagunas.
Zorro al borde de la laguna.
Cuando hay una gran concentración de animales en una zona determinada surgen los oportunistas, los que buscan un momento de descuido, un momento de bajada en la alerta, un animal herido, enfermo o cansado. En mis últimas visitas a las lagunas de Villafáfila he podido comprobar como actúan esos oportunistas que en estos días de gran número de aves se dejan ver mucho más.
La mañana era heladora, una fina capa de hielo cubría el campo y seis grados bajo cero hacían que estuviera tapado hasta las entrañas pero, tenía menos frío que muchos otros días con diez grados más, había una diferencia fundamental: no había viento y un sol maravilloso comenzaba a asomarse por el horizonte. Me encontraba observando un gran bando de gansos que comían tranquilamente; habían salido de la seguridad de la laguna antes de que el sol iluminara los campos, tenían hambre.
En cualquier grupo de gansos hay una rotación especial a la hora de comer, se turnan, nunca comen todos a la vez, siempre hay unos cuantos con la cabeza levantada y el cuello bien estirado para no perder ningún detalle de lo que se mueva a su alrededor, los vigías serán relevados por otros cada poco tiempo; de repente, la tranquilidad del grupo se vio alterada, varios gritos de alarma resonaron en la llanura y todos los gansos del bando levantaron la cabeza en la misma dirección.
Su motivo de alarma no podía ser yo porque llevaba un buen rato buscando un ganso campestre que no encontré en el grupo así es que busqué el porqué de su alarma. Giré el telescopio y busqué hacia donde todos estaban mirando.
Entre una hierbas altas, asomaba un precioso zorro que los miraba atentamente. Ningún ganso se movió. El zorro continuó avanzando entre las hierbas hasta el límite con el campo abierto en el que se encontraban los gansos que lo miraban sopesando el momento en el que debían de levantar el vuelo, momento que para ellos sería la diferencia entre la vida y la muerte, el zorro avanzó un paso y la alarma entre los gansos fue total y, como si hubieran tirado de un gran resorte, todo el bando se levantó a la vez; el zorro esperó a que todos volaran sin ni siquiera intentar el ataque, sabía que no tenía nada que hacer frente a ellos pero buscaba algo, un ganso herido, un ganso que le costara volar o un ganso despistado; en esta ocasión los gansos salieron ilesos pero, en ocasiones, no pasa lo mismo ya que hay gansos débiles, enfermos o heridos (en esto, por desgracia, tienen mucho que ver algunos descerebrados que se siguen divirtiendo disparando a los gansos por el simple hecho de "divertirse", maldita manera de divertirse) como pude comprobar en otro grupo con un ganso que, prácticamente, no podía andar, volaba bien, pero le costaba muchísimo andar y, por lo tanto, tardaba más en levantar el vuelo.
Este tipo de oportunidad es la que el zorro buscaba; el hecho de que este ganso fuera más lento le daba una pequeña ventaja al depredador, curiosamente, el ganso, tenía un collar azul, era el Ljt, un ganso anillado en Noruega el 1 de julio de 2005 que ha sido visto en Noruega, Dinamarca, Holanda y España, donde inverna siempre en las lagunas de Villafáfila.
Hoy mismo, otro zorro, hacía patinaje artístico sobre el hielo de la laguna persiguiendo a algún ganso que quedaba apartado del gran grupo que, con tres aleteos, lo dejaba para atrás, pero el zorro lo volvía a intentar; era sorprendente verle avanzar deslizándose sobre la laguna mientras los gansos lo miraban extrañados ya que se meten en la laguna para evitar ser sorprendidos en la noche por cualquier depredador pero, este zorro, era insistente y volvía de nuevo a intentarlo hasta que después de recorrer gran parte de la laguna desistió ante tanto intento frustrado.
Hay otro animal que pasa por las lagunas, que las recorre en esta época y que si tiene la oportunidad también intentará coger algún pato, ganso, avefría o grulla. Este animal lo vi por pura casualidad...
Estaba haciendo una fotografía a un par de milanos reales que se encontraban posados en unos postes cuando, de repente, según miraba por el visor de la cámara, una cosa negra pasó por detrás de los milanos, unos treinta metros por detrás de ellos...
... "¡Un lobo!", exclamé casi sin creerlo. Bajé la cámara (craso error porque hubiera hecho unas fotos estupendas). Cogí los prismáticos y lo miré. Allí estaba. Un precioso lobo caminaba tranquilo sobre la fina capa de hielo que cubría la mañana con un manto blanquecino que resplandecía por la escasa fuerza del sol que se trataba de abrir paso en la gélida mañana.
"¡Una foto!" Me había quedado embobado observándolo, allí, tan cerca, cogí nuevamente la cámara y le hice unas fotos testimoniales cuando se marchaba, según continuaba su ronda, su vuelta a su hogar, su recorrido por si podía encontrar alguna oportunidad que no dudaría en aprovechar.
Hay muchos animales que esperan su momento ante tantas aves y unas, que también saben esperar, son las rapaces que patrullan las lagunas.
Hace unos días pude ver como un aguilucho lagunero daba cuenta de un ganso muerto al borde de la laguna, seguramente hubiera muerto por debilidad, enfermedad o quizás estuviera herido pero, en las lagunas, nada se desperdicia, así, un par de aguiluchos laguneros peleaban por la hegemonía de la posesión de tan buena comida mientras varios cuervos picoteaban y esperaban su ocasión. Así es la naturaleza.
En otra ocasión un águila real daba cuenta de un ganso en la pradera cercana al agua, no se si lo cazó ella o no pero desde luego allí se encontraba, comiendo. Al terminar de comer, alzó el vuelo y vino directamente hacia donde nos encontrábamos, pasándonos muy cerca como podéis ver en la magnífica fotografía que hizo mi amigo Fernando García al cual agradezco enormemente su colaboración y predisposición siempre que le pido cualquier foto para ilustrar alguna de las entradas de este blog.
Jabalí al borde de la laguna en Villafáfila.
Agradezco enormemente a Fernando García prestarme estas dos 
fotografías que ilustran la entrada.
Incluso en estos días los jabalís se adentran en las lagunas por si cae algo; la concentración de tantas aves da oportunidades a muchos animales.
Jabalí en la laguna de La Nava (Palencia).
Los oportunistas no pierden ocasión y, ante tanta ave, siempre hay un momento que aprovechar.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Un viaje de 4.000 kilómetros.

En nuestra última visita a las lagunas de La Nava descubrimos una grulla anillada, la combinación de colores de su pata izquierda nos indicaba que había sido anillada en Finlandia así es que nos pusimos a investigar su historia.
Lo primero que hago cuando veo una grulla anillada es introducir sus códigos de color en la página de ICORA en la cual hay un enorme banco de datos de grullas anilladas en diferentes países de Europa pero, en esta página no están todas, y esta, no lo estaba.
El siguiente paso fue ponerme en contacto con José Miguel San Román, biólogo de la Reserva Natural de Las Lagunas de Villafáfila y anillador del grupo GIA-León que, rápidamente, me pasó el correo electrónico de un anillador finlandés al cual mandé un correo electrónico con las dos observaciones de la grulla esperando una respuesta que llegó rápidamente mediante la contestación por parte de quién anilló a la grulla, J. Leppänen, a quién agradezco enormemente su amabilidad y rapidez en las explicaciones (algo que, por desgracia, pasa menos veces de las que nos gustaría cuando vemos un ave anillada), así como a P. Mustakallio y J. M. San Román sus eficaces gestiones.
La grulla fue anillada como pollo el 10 de julio de 2013 cerca del lago Nisäjärvi, al este de Finlandia, junto al pueblo de Sammakkovaara en Polvijärvi donde fue vista hasta el 22 de septiembre de 2013.
Esta grulla nacería en junio de 2013 y abandonaría su nido inmediatamente para comenzar la inspección de su territorio entre árboles, turberas y el lago. Junto con sus padres se alimentará los siguientes meses, sobre todo de arándanos, para ir cogiendo fuerzas poco a poco. No se despegará ni un momento de sus progenitores que le enseñarán todo lo necesario para sobrevivir en este bello lugar.
Fotos tomadas el 15 de septiembre de 2013 cerca de donde se anilló,
en Finlandia. Se puede apreciar su color típico de joven, sobre
todo la cabeza de color castaño.
Agradezco enormemente a Janne Leppänen su maravillosa predisposición,
información y fotografías para la realización de esta entrada.
A los pocos meses de nacer, junto con sus padres, se irán juntando con otros grupos familiares que se reunirán entorno al lago. Los días son más cortos, hace más frío y comienza a escasear la comida, es la hora de emigrar.
Cada grupo tendrá su guía que les indicará hasta donde ir. La migración hacia el sur ha comenzado; la joven grulla irá siempre junto a sus padres que la cuidarán, atenderán y enseñarán todo lo que debe saber durante el siguiente año, hasta el regreso de nuevo a sus zonas de cría.
El grupo de nuestra grulla utilizará la ruta occidental que les llevará (dependiendo de los años) hasta el lago Hornborga (Suecia) o hasta la isla de Rügen (Alemania) o quizás directamente hasta el río Oder donde descansarán y se les unirán grullas provenientes de las Repúblicas Bálticas o Polonia. Tras, un descanso para comer, levantarán el vuelo, buscarán una térmica (el gasto de energía es mucho menor), subirán y subirán para dejarse llevar por el viento, planeando hasta que estén cerca del suelo donde buscarán otra térmica para realizar la misma operación, llegando hasta su próximo lugar de descanso, los lagos Der y Chantecoq (Francia).
Nuestra joven grulla se fijará en montañas, ríos, lagos, ciudades...deberá de memorizar el viaje, deberá de aprender la ruta ya que su misión este año es aprender todo lo necesario para sobrevivir y, la ruta, es básica para su vida.
Su siguiente punto de descanso son Las Landes de Gascogne (Francia) donde cogerán fuerzas para atravesar los Pirineos y llegar hasta la Península Ibérica, hasta la Laguna de Gallocanta (Zaragoza) donde se dividirán en varios grupos para desplazarse hasta Extremadura y Andalucía pero, algunos grupos, vendrán hasta las Lagunas de Villafáfila (Zamora) y las Lagunas de La Nava (Palencia), hasta donde llegó la joven grulla de nuestra historia.
Imágenes muy testimoniales de la grulla en la laguna de La Nava (Palencia)
los pasados 6 y 8 de diciembre de 2014.
Se estima que unas 150.000 grullas invernan en nuestro país, de las cuales más de la mitad se concentra en las dehesas extremeñas donde encuentran una fuente de alimento fácil y nutritiva, la bellota. El resto lo hace entre Andalucía, Castilla la Mancha y Aragón pero un porcentaje muy bajo se queda en las lagunas de Villafáfila o las de La Nava que es hasta donde han venido estas grullas finlandesas.
Este, casi con toda seguridad, fue el recorrido que realizó la joven grulla en 2013, junto a sus padres, pero no hay constancia de ello ya que no fue vista en ninguno de los lugares anteriormente citados hasta su segunda migración, la realizada en 2014, donde la pude observar junto con mi amigo Ernesto Hernández, el 6 y 8 de diciembre en La Nava. Unos 4.000 km de recorrido; un esfuerzo enorme, lleno de peligros y adversidades, un esfuerzo titánico que hacen, cada año, en dos ocasiones las grullas que llegan hasta la península Ibérica.
Es posible que esta grulla finlandesa pase el invierno en La Nava pero, quizás, también pueda bajar hasta Extremadura o acercarse hasta las Lagunas de Villafáfila pero, lo que es seguro es que entorno a febrero, su grupo, irá hasta la Laguna de Gallocanta (Zaragoza) donde se reunirán miles de grullas para iniciar el camino de vuelta hasta sus zonas de cría en Suecia, Polonia o Finlandia.
Durante los siguientes dos o tres años hará el mismo viaje, con su grupo, pero en un momento determinado encontrará una pareja a la que le será fiel toda su vida y tendrán pollos que deberán enseñar el camino, las zonas de descanso o las zonas de comida a menos que se corte el ciclo vital, que se corte la venida de las grullas hasta la Península Ibérica por diferentes razones y se olvide el camino, no sepan por donde venir, como les pasó a los gansos campestres que venían a miles hasta la provincia de Zamora pero, eso será el tema de otra historia. 

martes, 16 de diciembre de 2014

De gansos por La Nava.

El pasado fin de semana disfrutamos con los amigos de unos esplendidos días en Palencia y nos acercamos hasta las lagunas de La Nava con el principal objetivo de ver los gansos que por allí nos encontráramos ya que había alrededor de 12.000, sin olvidarnos de lo demás.
La primera mañana se levantó con una fría capa de hielo en el campo que poco a poco fue desapareciendo para dar paso a una luz esplendida, con un día claro y despejado que permitía una enorme visibilidad.
Varios gansos caretos en un grupo de gansos comunes.
El primer grupo de gansos lo encontramos antes de llegar a la laguna principal. Era un grupo muy grande con lo cual cabía la posibilidad de encontrarnos con alguna sorpresa como así fue ya que entre los cientos de gansos comunes aparecieron 12 gansos caretos en tres pequeños grupos (7+3+2) bien diferenciados y separados lo suficiente como para no contarlos dos veces.
7 gansos caretos.
2 gansos caretos adultos.
El ganso careto es un ganso elegante y hermoso, un poco más pequeño que el ganso común; se diferencia perfectamente por su color blanco en la base del pico rosado, las franjas negras trasversales en el vientre y las patas naranjas. Los jóvenes no presentan ni las franjas, ni el color blanco del pico que adquieren después de la segunda muda.
7 Gansos caretos, entre ellos, el segundo por la izquierda uno joven.
Las lagunas de la Nava sufrieron, como muchas otras lagunas españolas, los programas de la administración que en los años 40, 50 y 60 del s.XX trataron de desecar cientos de hectáreas de lagunas para ampliar las tierras de cultivo. Se consiguió con muchas que nunca más se recuperaron pero las Lagunas de La Nava que se desecaron en 1968 comenzaron a recuperarse en 1990 adquiriendo, poco a poco, una gran importancia en la invernada de los gansos hasta llegar a situarse detrás del Parque Nacional de Doñana en el número de gansos y por delante de las Lagunas de Villafáfila, con la diferencia fundamental de verse regulada la entrada de agua a las lagunas, algo que no sucede en Villafáfila.
Después de estar un buen rato disfrutando de este gran grupo nos dirigimos hasta la laguna en la que nos encontramos otro ganso careto en un pequeño grupo que se encontraba en el agua, era el decimotercero que veíamos en lo que iba de mañana; desde el observatorio de La Colada descubrimos otra de las sorpresas del día, un ganso con collar amarillo, el N57. Era mi segundo collar amarillo leído, algo que me hizo especial ilusión ya que es un tipo de collar que no se suele ver.
Ganso común con collar amarillo N57.
El N57 fue anillado en Alemania el 8 de junio de 2008 y tiene la friolera de 290 observaciones, de las cuales 7 son en España, todas, en el entorno de las Lagunas de La Nava. Aparte de este, a lo largo de los dos días que estuvimos pudimos leer cinco collares azules. Algo curioso de todos los collares que leímos es que todas las observaciones en España eran en La Nava, lo cual demostraba que, casi con total seguridad, era su lugar de invernada en nuestro país.
El NU6 era la primera vez que se veía en España aunque había sido visto 1 vez en Dinamarca y 11 en Holanda. El GF6 ha sido visto 5 veces, 3 en Holanda y 2 en España. El BE8 fue anillado el 12 de julio de 2011 y ha sido visto en Noruega, Dinamarca, Holanda y España. El LP8 solamente tiene nuestras observaciones y el NT5 tiene una observación en Dinamarca y la nuestra en España.
Todos estos gansos tienen una historia, un viaje, unas vivencias, todos nos cuentan donde han estado, por donde van, cuanto tardan en llegar...
Pero no solamente vimos gansos anillados, nuestra sorpresa fue mayúscula cuando nos encontramos con una grulla anillada en un grupo de 54 ejemplares. Lo único que puedo contar es que está anillada en Finlandia (lo sabemos por el código de colores de su pata izquierda que indican el país de anillamiento) y que espero me llegue pronto su historial ya que no estaba disponible en la página de ICORA.
Otra de las sorpresas que nos encontramos fue un cisne común que se movía entre la laguna y la balsa de decantación de Fuentes de La Nava; es rarísimo encontrarse con un cisne aunque nos dijeron que había dos parejas el año pasado que incluso criaron en la zona.
Al mediodía nos dirigimos hasta el observatorio de El Prado donde esperamos la entrada de los gansos por si conseguíamos ver bien a las 5 barnaclas cariblancas que se movían por la zona. La entrada de gansos fue espectacular ya que llegaron miles que se fueron distribuyendo por la laguna con un ruido imponente según bajaban hacia el agua. Buscamos por todos los rincones, nos movimos de observatorio pero no hubo manera de encontrar a las 5 barnaclas cariblancas, nos dieron esquinazo los dos días.
Aparte de gansos también pudimos ver: ánade azulón, ánade rabudo, ánade silbón, ánade friso, pato cuchara, focha común, cigüeña blanca (un buen número dormía en la laguna), aguilucho lagunero (con un gran dormidero en la laguna), busardo ratonero, milano real, garceta grande, garza real, perdiz roja, avutarda, gaviota reidora y sombría, cerceta común, avefría, tarro blanco y cormorán grande; pero lo que nos llamó poderosamente la atención fue un gran jabalí que se paseó por mitad de la laguna.
El hermoso anochecer en la laguna.
El fin de semana llegó a su fin y nos volvimos con la agradable sensación de haber disfrutado de la naturaleza y de la maravillosa compañía de nuestros amigos Raquel, Blanca y Ernesto. Volveremos.