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domingo, 18 de octubre de 2015

El lince Kentaro en Zamora.

El pasado viernes saltó la gran noticia en los medios de comunicación, el lince Kentaro ha estado (o está) en Zamora. A finales de septiembre conté en una entrada la apasionante historia de este lince (pinchar aquí para recordarla), si lo anterior me parecía  increíble estás últimas noticias me resultan fantásticas y maravillosas ya que este lince viajero lleva por Zamora, en diferentes fases, desde finales de julio.
En la entrada anterior terminé contando que Kentaro se encontraba en Portugal y había bajado hasta la zona de Miranda do Douro, en las noticias aparecidas recientemente se nos narra su periplo desde ese momento, periplo que le ha llevado a pasar a la provincia de Zamora en dos ocasiones más de diferentes días de duración, la última desde el pasado día ocho de octubre hasta la actualidad en la que atravesó la Sierra de la Culebra para llegar a Sanabria.
Fotografía cedida por la Junta de Castilla y León.
La historia de Kentaro es apasionante, hermosa y triste a partes iguales, es un lince solitario que deambula en busca de un lugar en el que encuentre una pareja, ¿os imagináis que soltaran una hembra de lince en la zona en la que se encuentra? Sería algo increíble, la Sierra de la Culebra y Sanabria han sido lugares en los que hubo linces toda la vida, hasta muy recientemente y, la posibilidad de soltar algún lince en estas zonas, no es algo descabellado, ya se planteó y Kentaro está demostrando que puede vivir en estos territorios.
El proyecto Life Iberlince que soltó a Kentaro en Toledo hace casi un año es un proyecto ambicioso que trata de conseguir nuevas poblaciones de lince en lugares en los que siempre hubo y son una zona propicia para que regresen; así, se establecieron cinco áreas de reintrodución en Extremadura, Andalucía, Murcia, Portugal y Castilla la Mancha en las que se han liberado 45 ejemplares, 18 en el 2014, ojalá la Sierra de la Culebra o Sanabria sean lugares que puedan entrar en este proyecto y podamos volver a ver a este maravilloso animal recorriendo los montes que nunca debió de dejar de recorrer por la desidia de la administración y la inconsciencia humana.
Fotografía cedida por la Junta de Castilla y León.
Kentaro es un superviviente, una animal que está sorteando peligros constantes: carretas, autovías, embalses, vías de ferrocarril, ríos y pueblos; es un animal valiosísimo que está ofreciendo una cantidad enorme de información, es un animal al que hay que cuidar, respetar y proteger, es un animal que si alguien lo ve por casualidad que le deje en paz y a toda la gente que va de caza que tenga mucho cuidado porque un lince, un hermoso lince, el único lince de la provincia de Zamora, está en el campo, está en nuestro campo. Un enorme orgullo.

martes, 22 de septiembre de 2015

El increíble viaje del lince Kentaro.

Hace unas semanas retomaba la historia de un lince llamado Kentaro que había sido soltado en el municipio de Mazarambroz (Toledo) en noviembre de 2014 procedente del centro de cría en cautividad de Silves (Portugal) junto con sus hermanos Khan, otro macho, y Kuna, una hembra. La historia de este lince es apasionante, su collar permite a los científicos seguir sus pasos y saber por donde se mueve, cuanto se desplaza o que come; este lince es protagonista de noticias de prensa, entradas de blog o portadas de periódicos, y fue, leyendo varios de esos artículos, cuando no daba crédito a lo que leía, mi sorpresa y perplejidad se unieron a partes iguales quedando realmente sorprendido e impactado ¡ese lince había cruzado la provincia de Zamora de este a oeste!
Lince Kentaro en el momento de su liberación. Foto de Luis Suarez/WWF.
¡Un lince había estado en Zamora durante algunos días o semanas! ¿nadie se había enterado? ¿no se había hecho pública ninguna noticia de tal acontecimiento? ¿nadie lo había visto? Teniendo en cuenta que en los diferentes lugares por los que había pasado se habían hecho eco de tal suceso y había quedado reflejado en periódicos impresos o ediciones digitales tanto locales como nacionales, en blogs o incluso había sido visto por personas que lo habían fotografiado, ¿como era posible que por Zamora nada de nada? que el paso por nuestra provincia quedara reflejada en periódicos portugueses o de otras zonas de España y aquí silencio absoluto; ¿quizás teman por su vida si dicen por donde está? ¿quizás en nuestra provincia se considera que es muy peligroso decir su localización aproximada?
El hecho es que me alegré enormemente de que un lince hubiera vuelto a nuestra provincia, que hubiera pasado por ella ya que aquí siempre hubo linces, nuestra tierra fue tierra de linces, nuestra tierra fue lugar en el que convivieron lobos, osos y linces, tres iconos de la fauna de la península ibérica; linces que se dejaron de ver en nuestros campos en los años 90 del s.XX.
Varios hechos marcaron el declive y extinción del lince en Zamora. La disminución de los conejos, la reforestación en los años 70 y la caza sentaron las bases para que se extinguiera. El lince en Zamora, igual que en gran parte de España, se dejó morir, no se hizo nada por su conservación, ni siquiera se intentó. Desapareció y punto. Si no se hubieran realizado programas de ayuda en otras partes, sobre todo Andalucía, bueno, sólo allí; hubiera pasado lo mismo y el felino más amenazado del mundo hubiera desaparecido de toda la península ibérica.
He hablado con gente que tuvo la inmensa suerte de verlos en sitios diferentes de nuestra provincia y todos coinciden en lo mismo, es un animal que impresiona, un animal impactante y hermoso que fuimos eliminando poco a poco, que dejamos morir lentamente, que perdimos sin remisión.
Cada cierto tiempo hay noticias en Zamora de avistamientos de linces, surgiendo el eterno debate de si hay o si no hay, que si se han visto en no sé dónde, que si fulanito lo vio, incluso dirigentes políticos como el delegado de la Junta de Castilla y León afirman que hay algún lince y añade: “la mejor forma de protegerlo es no hablar de él. Es una especie protegida de alto valor, que se encuentra en un lugar concreto de la provincia”; "porque cuantas menos personas intenten ir a verlo, mejor será para su conservación”.
Lo cierto es que no hay ni una sola fotografía, huella o excremento y hasta que algo así no se pudiera comprobar, no hay; pero esto ha tenido un alto en el camino, un paréntesis, Kentaro, un macho de lince marcado con un collar se sabe, a ciencia cierta, que ha estado, mejor dicho ha cruzado de este a oeste nuestra provincia entera, algo realmente increíble, algo que es un hecho histórico que es de justicia resaltar.
Lince Khan en el momento de su liberación.
Fotografía de Carlos Serrano-Iberlince.
Pero esta historia comienza hace algunos meses. Comienza cuando en el proyecto LIFE Iberlince se plantea la reintroducción del lince ibérico en Toledo para lo cual se eligen tres ejemplares hermanos (dos machos y una hembra) procedentes del centro de cría en cautividad de Silves (Portugal) que son soltados el 26 de noviembre de 2014 en el término municipal de Mazarambroz (Toledo); ahí comienza el increíble viaje de los dos machos que tomando direcciones opuestas han recorrido más de mil quinientos kilómetros pero voy a centrarme en Kentaro, el que tomó dirección norte.
Quedan alrededor de 325 linces que suponen una exigua población que intenta subsistir a duras penas, todas las ayudas posibles para su conservación son bienvenidas, entre ellas, en 2014 el proyecto LIFE Iberlince reintrodujo 18 ejemplares en Ciudad Real, Badajoz, Toledo y Portugal; ejemplares que son una bocanada de aire fresco que intentarán volver a asentarse en zonas en las que siempre hubo linces y conformen una nueva población a las ya conocidas de la sierra de Andujar y el Parque Nacional de Doñana.
Kentaro es uno de esos linces pero Kentaro es algo más. Este lince está rompiendo todos los paradigmas entorno a su especie, está demostrando, con hechos, situaciones que no se creía fueran posibles en ellos. Kentaro es un luchador, un superviviente que lleva recorridos cientos de kilómetros en los que ha cruzado autovías, vías de ferrocarril, carreteras, ríos o pantanos pasando por territorios en los que no hay conejos y se ha alimentado de corzos o roedores (hechos comprobados) pero, seguramente también haya comido liebres, peces, micromamíferos o cualquier otro animal que pudiera cazar.
Kentaro ha recorrido en parte o cruzado Toledo, Madrid, Cuenca, Guadalajara, Soria, La Rioja, Burgos, Zaragoza y Zamora; su viaje es impresionante pero ¿por donde ha llegado a Zamora? Al respecto no hay datos publicados pero supongo que ha tenido que cruzar Palencia y Valladolid aunque no he sido capaz de encontrar nada que así lo certifique.
Kentaro entró en Zamora por el este, la atravesó y salió por el oeste hacia Portugal donde se encuentra (en teoría) desde el 4 de agosto de 2015. En Portugal ha sido considerado una gran noticia, siendo portada de periódicos al igual que en todas las provincias por las que pasó menos en Zamora (y en su periplo desde Soria hasta aquí).
El motivo fundamental por el que Kentaro está en continuo movimiento es un enigma pero, mi opinión personal, es que está buscando un lugar en el que asentarse en el que haya una hembra, está buscando compañera.
Kentaro es un superviviente y está demostrando que sin conejo un lince puede sobrevivir aunque ¿se podría adaptar una población a subsistir sin su presa fundamental? Quizás Kentaro está sentando un antes y un después; también está demostrando que las conexiones entre poblaciones de linces son posibles y viables aunque estén muy distanciadas y los peligros sean tremendos.
Al igual que Kentaro, su hermano Khan, ha hecho un recorrido impresionante pero su dirección fue hacia el oeste para llegar también a Portugal a través de Cáceres.
¿Qué les deparará el futuro? ¿Conseguirán sobrevivir y llegar a una zona con más linces? El tiempo lo dirá pero lo que ya han hecho es historia y un viaje que está dejando perplejos a todos.