Mostrando entradas con la etiqueta vuelvepiedras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vuelvepiedras. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de septiembre de 2026

Correlimos canelo en Villafáfila.

Después de un tiempo de descanso retomo el blog con una gran sorpresa como fue el descubrimiento el pasado día 7 de septiembre en La Reserva Natural de Las Lagunas de Villafáfila de un correlimos canelo juvenil por parte de Miguel Díez y Luís José Manso, dos magníficos e incansables naturalistas zamoranos.
Hacía 12 años del último ejemplar de esta especie que se vio en nuestra provincia, el 10-10-2014 descubierto por Cristian Osorio también en las Lagunas de Villafáfila, siendo el descubierto hace unos días la 5ª cita de la especie para la provincia de Zamora.
La aparición de aves raras es un imán para los amantes de las aves. Esas aves no es común verlas en nuestra tierra, por lo tanto su aparición es un momento único para poder disfrutarlas y, quién sabe, si verlas por única vez en la vida.
El correlimos canelo es una pequeña ave que cría en la zona del Ártico canadiense, Alaska y la zona más oriental de Siberia e inverna en Sudamérica. Es verdaderamente increíble que este pequeño limícola de unos 19 cm sea capaz de recorrer miles de kilómetros entre las costas americanas y las europeas; viaje de más de 5.000 km, lleno de peligros y penurias.
Estas aves americanas que llegan hasta nuestras tierras suelen ser aves jóvenes e inexpertas como este correlimos canelo juvenil que están migrando hacia sus cuarteles de invierno. Normalmente llegan por deriva migratoria, es decir, durante su migración anual se desvían por fenómenos meteorológicos, fundamentalmente temporales de viento.
Otras aves americanas han llegado hasta nuestra tierra zamorana como correlimos pectoral, archibebe patigualdo chico, cerceta aliazul, correlimos de Baird o agujeta escolopácea, pero también pueden llegar otras aves marinas empujadas por los fuertes vientos como sucedió con alguna gaviota de Sabine, charrán ártico o la entrada de falaropos picogrueso empujados por los temporales.
Primeras imágenes del correlimos canelo tomadas por Miguel Díez.
Al día siguiente de su descubrimiento me acerqué con mi hija que quería ver a ese pequeño viajero cuando le conté que provenía del norte de América, lo cual le sorprendió sobre manera ya que era un largo viaje para un pájaro tan pequeño. Según nos acercábamos fue mirando en la guía de aves como era ese pequeño limícola tan intrépido.
Nada más llegar lo localizamos entre un grupo de chorlitejos grandes que se alimentaba compulsivamente en el pequeño encharcamiento de agua y barro lleno de alimento que son, en esta época, las Lagunas de Villafáfila.
Se movía de forma rápida y nerviosa en una búsqueda frenética de todos los insectos o invertebrados que pudiera encontrar en la alfombra de limo en la que se encontraba. La mala visibilidad y la distancia complicaba sobre manera verlo bien pero, allí estaba. Este era mi segundo correlimos canelo ya que lo había podido ver cuando apareció hace 12 años.
En España no se considera una rareza desde el 1 de enero de 2016 por su presencia regular pero sí es una especie muy escasa que está catalogada como Vulnerable (VU) en la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
Dos días después lo pude ver con mejor luz pero las distancias en Villafáfila son enormes. Allí seguía, caminaba solo o entre los chorlitejos grandes, algún combatiente se aproximaba de vez en cuando donde se encontraba el pequeño correlimos canelo, pudiéndose ver el parecido entre ambos, el canelo se asemeja a uno de ellos pero en miniatura.
Varios vuelvepiedras en el encharcamiento.
El correlimos canelo se encuentra en el único punto con agua de la Reserva Natural de las Lagunas de Viillafáfila, el pequeño encharcamiento de agua y limo está muy concurrido, Villafáfila es un imán para las aves. 
Chorlitejos grandes, correlimos comunes, zarapitines, menudos y tridáctilo se alimentan constantemente junto a varios combatientes, vuelvepiedras, chorlitejos chicos y alguna agachadiza, aguja colinegra, andarríos grande, chico y bastardo incluso un pequeño correlimos de Temminck que yo no he visto no paran un instante mientras ánades azulones, frisos, garza real y un solitario tarro blanco se mueven tranquilos entre el encharcamiento y la zona de la balsa donde fochas, zampullines comunes y andarríos nadan tranquilos entre el verdín.
A ver cuantos días aguanta el pequeño correlimos canelo llegado de allende el océano atlántico en su largo viaje; viajes que causan asombro y admiración desde tiempos inmemoriales.
(Quiero agradecer a Miguel Díez sus fotografías para esta entrada)

sábado, 9 de septiembre de 2023

Pagazas piquirrojas, correlimos de Temminck y vuelvepiedras en Valclemente (Zamora).

El embalse de Ricobayo es uno de los principales embalses de la provincia de Zamora. Se construyó entre 1929 y 1935 en el río Esla, suponiendo una enorme transformación del entorno ya que ocupa casi 6.000 hectáreas y divide la provincia en dos partes: al oeste, la comarca de Aliste y, al este, Tierra de Campos.
Este año tiene agua (no han cometido la barbaridad de vaciarlo) y eso, a nivel ornitológico, es una fantástica noticia ya que las grandes zonas de limo y zonas propicias para pescar y descansar atraen a limícolas, gaviotas, fumareles o espátulas que en estas zonas encuentran lugares idóneos para descansar o alimentarse.
El pasado día 5 de septiembre Daniel García descubrió dos majestuosas pagazas piquirrojas en el paraje de Valclemente, un enclave que, actualmente, reúne todas las condiciones necesarias para que en él paren a descansar o alimentarse las aves migrantes que pasan por la zona. Dos días antes Gary Losada había descubierto otras cuatro pagazas piquirrojas que no pude llegar a ver así es que tenía que intentar ver a estos dos ejemplares ya que nunca había visto a esta especie en la provincia de Zamora.
La pagaza piquirroja es un ave imponente en la que destaca por encima de todo su poderoso pico rojo. Es un ave grande, mas o menos como una gaviota sombría, patas negras y cuerpo blanco menos las alas y dorso grises con un capirote negro en la cabeza.
Al llegar no estaban así que temí que me habían dado esquinazo nuevamente. Mientras buscaba, un par de agujas colinegras se alimentaban en compañía de andarríos chicos, correlimos comunes, un solitario correlimos menudo y una cigüeñuela que iban y venían en la gran playa de limo.
La pagaza piquirroja en España en un migrante escaso procedente del mar Báltico (Suecia y Finlandia) que en sus viajes a la zona de invernada en África podemos ver en sus pasos migratorios. La primera cita en la provincia de Zamora es de José Miguel San Román y José Antonio Casado Coco el 4 de abril de 2008 en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila (datos sacados del magnífico blog de Alfonso Rodrigo: el pernil).
Aparecieron volando sobre la lámina de agua. Vuelo poderoso y majestuoso en el que, de repente, se paraban, se cernían y se lanzaban con una enorme fuerza sobre el agua chocando poderosamente para conseguir en algún lance su preciado tesoro.
Era impactante verlas pescar. El golpe que daban al chocarse contra el agua para levantarse poderosamente con fuertes aleteos. Recorrieron la zona haciendo intento tras intento. Habían hecho una parada en su largo y peligroso viaje para descansar y alimentarse.
Eran un adulto y un juvenil que se posaron junto a un grupo de gaviotas reidoras que descansaban en la orilla. Al joven se le podía ver el poderoso pico más anaranjado y cuando volaba se le veía perfectamente el plumaje salpicado de plumas marrones.
Ahí estaban. Tranquilas. Poderosas. Potentes. Descansando. Continuarán su viaje hasta el sur de España y podrán seguir hasta las zonas tropicales de África o quizás se queden en el Golfo de Cádiz a invernar como hace un reducido número de ejemplares.
En España ha nidificado en una ocasión, en 1988 en el Delta del Ebro (De Juana y Garcia, 2015) algo verdaderamente sorprendente.
Fumareles comunes en vuelo y junto a gaviotas reidoras.
Las dos pagazas se pasaron el tiempo descansando y pescando en el embalse zamorano mientras un grupo de fumareles comunes se movían constantemente aguas arriba y aguas abajo, en la misma zona, zona en la que dos días después Alfonso Rodrigo descubrió un correlimos de Temminck del que pude disfrutar al día siguiente.
Este pequeño correlimos es un visitante ocasional en nuestro país durante las migraciones que realiza desde el norte de Euroasia hasta sus zonas de invernada en África.
El pequeño Temminck se movía inquieto pero tranquilo. No paraba un sólo instante, se alimentaba sin parar, junto a él correlimos comunes, chorlitejos chicos y grandes, andarríos chicos y grandes, agujas colinegras más un par de combatientes y una solitaria cigüeñuela que parecía un auténtico gigante, incluso dos correlimos menudos que pasaban rápidamente de un lugar a otro como si alguien los persiguiese.
Minutos después surgió una sorpresa: dos pequeños vuelvepiedras recorrían la orilla entre los ánades azulones, garzas reales y espátulas ante la atenta mirada de un grupo de cormoranes que pescaban en grupo.
El vuelvepiedras es una pequeña y compacta ave que busca comida entre grietas, piedras y agujeros además de levantar con su pequeño pico a modo de cuña pequeñas rocas y piedras que encuentra en su camino.
Al igual que las pagazas piquirrojas y el correlimos de Temminck han hecho un alto en el camino en su migración postnupcial que les llevará desde el norte de Europa hasta las costas africanas aunque también invernan en las costas cantábricas españolas.
Grupos de espátulas descansan también en esta zona del embalse de Ricobayo. Grupos entre los cuales podemos encontrar algunas aves anilladas como las jóvenes W[NDNN] y W[NDRT] que pude ver el día 4, W[NFNR] vista por Alfonso Rodrigo el mismo día y W[NDJ2] que localizó Daniel García el día 6. Todas anilladas en mayo y junio de este año en Holanda y que supone la primera observación fuera de su lugar de nacimiento. Estas observaciones son la constatación de su primer viaje migratorio hacia el sur.
Junto a ellas se encontraban: aRL/YLGf anillada el 8-6-2009 por Klaus Gunther en Alemania y la vieja conocida YfaG/LYL anillada el 8-6-2009 por Harry Horn en Holanda que pudimos ver en 2020 en el mismo lugar. Espátula viajera con avistamientos en Holanda, Francia, España y Senegal, todo su viaje migratorio completo. También pude ver, aunque debí de leer mal (una verdadera pena) algún número, una espátula con anilla ESLA octogonal negra perteneciente a un proyecto alemán que anilló entre 2000 y 2003.
Valclemente está fantástico para poder disfrutar de las aves que paran en sus orillas para alimentarse y descansar. Todo un verdadero lujo.

jueves, 17 de noviembre de 2022

Correlimos menudillo, gaviota del Caspio y mucho mas en el entorno de Arteixo.

El pasado puente nos acercamos hasta Arteixo, una localidad situada muy cerca de A Coruña desde la que recorrimos su entorno privilegiado de playas, dunas y paseos. En ella vive Xabi Varela una persona amable y paciente con una enorme sabiduría al que quiero dar las gracias enormemente por sus consejos, indicaciones y su magnífica compañía. Xabi es de un hablar tranquilo que rebosa sabiduría por los cuatro costados, indicaciones claras y explicaciones precisas, muchas gracias Xabi.
En estos días pude ver 79 especies de las cuales tres eran nuevas para mi: correlimos menudillo, gaviota del Caspio y estrilda.
Impresionante fotografía del correlimos menudillo de Manuel Segura
al que le agradezco enormemente cedérmelas
 para que ilustren parte de esta entrada.
Gracias y enhorabuena por las fotografías.
El correlimos menudillo es la estrella del momento. Pequeñísimo correlimos descubierto por Damián Romay que se encuentra en el embalse de Cercebre (Abegondo-A Coruña).
Pequeño correlimos americano que cría entre Alaska y Terranova e inverna hasta el norte de Chile y el este de Brasil. Sorprende cuando lo ves por su tamaño, más pequeño que un correlimos menudo; es el correlimos más pequeño.
Montaje comparativo de dos magníficas fotografías de Manuel Segura
 en la que se puede ver a la izquierda un correlimos menudo
y a la derecha un correlimos menudillo.
Entre correlimos comunes, zarapitines y chorlitejos grandes parece un liliputiense en un mundo de Gulliver. Su vuelo es de un agitar muy rápido de alas como cuando vuela una mariposa. Sus patas amarillas destacan como pequeños faros en la orilla lodosa del embalse. Embalse lleno de vida en el que un ibis sagrado o un morito destacan entre las gaviotas patiamarillas, espátulas y garzas.
Es verdaderamente increíble que un ave de 15 cm de largo y 21 gramos de peso haya recorrido unos 5.000 km atravesando el océano atlántico para llegar hasta aquí.
Correlimos menudillo en el embalse de Cercebre (Abegondo-A Coruña).
En menos de una semana he podido ver y disfrutar dos correlimos americanos: el correlimos menudillo (Calidris minutilla) del embalse de Cercebre (A Coruña) descubierto por Damián Romay y el correlimos de Baird (Calidris bairdii) que descubrieron Alfonso Rodrigo y José Javier Orduña en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila (ver entrada aquí). Dos auténticos pelotazos. Enhorabuena a todos y gracias.
Una especie que tenía muchas ganas de ver era la gaviota del Caspio (Larus cachinnans). Gaviota grande y potente que pude ver con Xabi Varela en Baldaio.
Baldaio es un lugar fantástico; es un tres en uno: playa, marisma y laguna. Lugar privilegiado para observar la gran variedad de aves que llegan hasta allí para descansar en su viaje de migración o que vienen a criar o pasar el invierno.
Dunas de tres kilómetros que separan la playa de la laguna y las marismas. Lugar que Xabi Varela conoce como la palma de su mano. Lugar del que habla con verdadera pasión demostrando todo el cariño que le tiene. Lugar lleno de vida en el que al minuto de poner el telescopio Xabi dijo: “Gaviota del Caspio”. A lo que le contesté: “No me digas nada que quiero encontrarla yo”.
Una vez que la localicé Xabi comenzó su clase magistral en directo. Estás viendo a la gaviota del Caspio de primer invierno y Xabi te está narrando sus principales características que puedes ir descubriendo según él habla: “Cabeza blanca, pequeña, ojo pequeño, sin máscara oscura alrededor del ojo, patas con tibias muy largas…”. Da gusto oírlo hablar con su acento gallego que le da un toque de distinción de alguien que ama lo que hace, lo que ve y donde está.
“Hasta no hace mucho, la gaviota del Caspio (Larus cachninans) se trataba como una subespecie de la gaviota argéntea (Larus argentatus). Cambios posteriores en la taxonomía de las gaviotas de patas amarillas (Liebers et al. 2001, 2004; Yésou 2002) propusieron tratar esta subespecie como una especie monotípica por sí misma denominada gaviota del Caspio (AERC TAC 2003; Olsen y Larsson 2003; Sangster et al. 2007).”
(Testo extraído de birdingiberia)
En los últimos tiempos la gaviota del Caspio se ha extendido desde sus zonas de cría en el Mar Negro, Aral y Caspio hasta Países Bajos, Alemania y Polonia donde se ha hibridado en algunas colonias con gaviota argéntea y patiamarilla.
En el grupo de gaviotas pudimos ver también gaviota argéntea, reidora, cabecinegra, patiamarilla y sombría.
Charrán común de primer invierno en Baldaio.
Agujas colipintas y colinegras, zarapitos reales y trinadores, correlimos, chorlitejos, espátulas, garcetas y garzas buscaban frenéticamente su alimento en la laguna mientras un charrán común nos sobrevuela o un correlimos gordo volaba en compañía de varios chorlitos grises.
Correlimos gordo volando con tres chorlitos grises en Baldaio.
Aguja colipinta en Baldaio.
En la playa el mar estaba movido. Grandes olas sacudían la costa mientras los alcatraces se lanzaban en impresionantes picados, cormoranes grandes, pardelas cenicientas y baleares pasaban volando hacia el sur y varios cormoranes moñudos eran acunados por las grandes olas que batían la costa.
Alcatraz en Baldaio.
La tercera especie que pude bimbar fue el estrilda común en la playa de Barrañán. Observación fugaz en un arbusto de varios ejemplares que inmediatamente levantaron el vuelo. Ave de origen subsahariano que tras diversos escapes se ha ido extendiendo por Portugal hasta Galicia.
Chova piquirroja en la playa de Alba.
Vuelvepiedras en la playa de Matadoiro.
Gaviota cabecinegra inmadura en la playa de Matadoiro.
No faltaron historias de anillas que ilustrarán un nueva entrada. Días de mar, playa, paseos, magnífica compañía y descubrimiento de una preciosa zona a la que volveremos.

lunes, 2 de mayo de 2022

Un gran día: charrán común, fumarel cariblanco, gaviota cabecinegra, vuelvepiedras...

Fue un gran día. Ese es el resultado final de un día que comenzó con una enorme sorpresa a modo de charrán común en la zuda de Olivares, lugar en el río Duero de Zamora ciudad que es un verdadero imán de grandes observaciones.
Cabe destacar que Zamora es el lugar de Castilla y León con más citas de charrán común. Según el informe “Aves raras y escasas en Castilla y León 2021” elaborado por Alfonso Rodrigo (coordinador), Miguel Rodríguez-Esteban, César Díez, Jorge Leonor, Martín Rey, Juan Luis Hernández y Alberto Benito en el año 2021 se vieron 32 ejemplares en 15 citas en toda la provincia de Zamora mientras que en el resto de Castilla y León se vieron 6 ejemplares en 13 citas en todo 2021.
Con la enorme satisfacción por haber visto el charrán me dirigí hasta la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila que está en unos niveles de agua muy bajos, en pocas semanas nos quedaremos sin agua en las lagunas y, muchas de las aves que deberían de criar, lo pasarán realmente mal o tendrán que marchar a otros lugares donde encuentren las condiciones necesarias para sacar adelante a sus pequeños.
Pagazas piconegras, chorlitejos grandes y correlimos comunes.
Avoceta.
Cigüeñuela.
La Laguna de San Pedro (Villarrín) conserva una fina lámina de agua en la que un buen grupo de chorlitejos grandes y correlimos comunes junto con pagazas, cigüeñuelas, avefrías y avocetas descansaban o se alimentaban tranquilamente; a su alrededor lavanderas boyeras, cernícalos, escribanos trigueros y un solitario aguilucho cenizo buscaban comida en los campos cercanos.
Archibebe oscuro.
La Casa del Parque es uno de los puntos que tiene agua por lo que allí se concentran una buena variedad de especies, entre ellas, las más destacables, un precioso y solitario archibebe oscuro que no paraba de reclamar y una hermosa aguja colipinta que comía sin descanso junto a avocetas, cigüeñuelas, combatientes, chorlitejos grandes y andarríos mientras patos cuchara, porrones europeos y moñudos, ánades frisos, fochas y zampullines deambulaban por las lagunas observando al buen número de gaviotas reidoras que tendrán que venir hasta aquí para poder criar ya que en la Salina Grande no lo van a poder hacer ante la falta de agua al igual que las pagazas piconegras que cuando no pueden criar en la Salina Grande desaparecen y marchan a otros puntos en los que puedan hacerlo.
Aguja colipinta.
La batalla de las fochas.
Al salir de la Casa del Parque me dirigí hasta la Salina Grande en la que se encontraban tarros blancos, archibebes comunes o un grupo de agujas colinegras con alguna de la subespecie islándica luciendo sus preciosas galas nupciales.
Cernícalo primilla.
Escribano triguero.
En un gran grupo de pagazas piconegras y gaviotas reidoras que se empezaron a concentrar para pasar la noche saltó otra sorpresa, una preciosa gaviota cabecinegra inmadura que pude descubrir en una tierra comiendo detrás de un tractor y que luego se metió en el gran grupo que se concentraba en la salina.
Gaviota cabecinegra inmadura.
Gaviota cabecinegra y 2 fumareles cariblancos
 entre gaviotas reidoras y pagazas piconegras.
Junto a ellas dos elegantes y esbeltos fumareles cariblancos me deleitaban con sus gráciles vuelos mientras una solitaria garceta común se posaba en la orilla y un precioso vuelvepiedras se movía rápidamente por la orilla embarrada de la salina.
Entre las gaviotas reidoras conseguí leer una anilla roja: NA27. Anillada en Villafáfila el 3-7-2017 por el GIA León que he podido ver en febrero y marzo en el río Duero en Zamora ciudad.
Fumarel cariblanco.
Según buscaba por la salina apareció otra sorpresa: un charrán común descansaba en el borde de una de las islas en la que una gaviota reidora defendía una zona en la que no podrá criar.
Foto testimonial del charrán común.
A enormes distancias se ven muchas aves en Villafáfila.
Otro charrán común, el mismo día y en diferente punto de la provincia de Zamora, sorprendente y enormemente satisfactorio poder ver en tu provincia, el mismo día, dos charranes comunes en dos lugares tan diferentes.
Charrán común en el río Duero.
Al día siguiente el charrán común seguía deleitándome con precisos picados para pescar en el Duero zamorano. Un verdadero lujo poder salir de casa y encontrarte con él; así es Villafáfila, así es Zamora, así es el río Duero a su paso por la ciudad un lugar de enorme biodiversidad que debemos de cuidar, respetar y poner en valor porque hay que conservarlo.