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viernes, 9 de enero de 2026

Un gran día de gaviotas por Gomecello.

Amanecía. La niebla zamorana daba paso al sol en la provincia de Salamanca donde me dirigía a una nueva visita al vertedero de Gomecello; visita que en los últimos años realizo en la misma época junto a Miguel Rodríguez, al cual quiero dar enormemente las gracias por su amistad y amabilidad (y fotografías).
Miguel Rodríguez es un joven biólogo que da gusto escuchar, sus explicaciones son claras, concisas y precisas, de enorme sabiduría, paciencia y un conocimiento absoluto de todo lo que se puede mover en Gomecello donde (junto con Miguel Rouco) realiza, desde hace más de diez años, una extraordinaria labor de estudio de todo lo que se mueve en ese entorno. Miguel, a pesar de su juventud, es una referencia nacional en el mundo de la ornitología.
La mañana no estaba tan fría como era lógico pensar, el sol calentaba el ambiente cuando entramos en Gomecello. Cientos de gaviotas entraban y salían de la zona de alimentación en un frenético baile entre camiones y disputas por la comida. Baile en el que gaviotas sombrías y gaviotas reidoras se mezclaban con cigüeñas blancas en busca de la tan ansiada comida. Nunca las había visto con tal ansia por comer, Miguel ponía una explicación al frenesí: “Los campos de alrededor están helados y no han podido alimentarse así que están hambrientas”.
Comenzamos a buscar entre las miles de gaviotas que se levantaban, comían o descansaban en tejados, zona de alimentación o en el suelo. Entre las miles de gaviotas sombrías había que buscar a los infiltrados, aquellas especies que se entremezclan entre las sombrías y las reidoras en la vorágine de gaviotas que es Gomecello.
De todas mis visitas creo que es la mejor de todas ellas, la que hemos podido disfrutar a placer y conseguir descubrir 7 especies de gaviotas: sombría, reidora, del Caspio (días después Miguel tras un estudio pormenorizado y por cuestiones muy sutiles llegó a la conclusión que dicha gaviota era una patiamarilla), cana, argéntea europea, gavión atlántico y patiamarilla, más un híbrido de gaviota argéntea europea y gaviota sombría (que Miguel es capaz de identificar). Una verdadera locura y maravilla.
Dicha gaviota para una persona cualquiera hubiera pasado por una del Caspio y así fue hasta quince días después pero Miguel Rodríguez es concienzudo, meticuloso y de una enorme sabiduría, tras verla más de cerca otro día y estudiando las fotos llegó a la conclusión de que era una patiamarilla por una serie de pequeños y muy, muy sutiles detalles.
En los últimos tiempos la gaviota del Caspio se ha extendido desde sus zonas de cría en el Mar Negro, Aral y Caspio hasta Países Bajos, Alemania y Polonia donde se ha hibridado en algunas colonias con gaviota argéntea y patiamarilla (días después Miguel pudo identificar un híbrido de cáspica y argentea, uno de los llamados "cactus", en el propio Gomecello). Desde ahí llega hasta España mezclada con las gaviotas sombrías. Caspicas de las que en este invierno se han visto hasta cinco ejemplares en la provincia de Salamanca, incluida una anillada en Alemania, buen momento para que alguna de ellas se pueda localizar en alguno de sus movimientos por primera vez en la provincia de Zamora.
Entre las exquisiteces que se puede ver en Gomecello se encuentra el gavión atlántico. Pudimos observar dos ejemplares: Tom y un primer invierno nuevo para la zona.
Tom asomado desde una de las naves.
Tom con una patiamarilla a la izquierda y una sombría a la derecha.
Tom es un gavión atlántico que se ve en la provincia de Salamanca desde hace cinco años. Su tamaño, potencia y fuerza la deja patente en cualquier disputa con las gaviotas sombrías. Es un dominador nato y no dejará que ninguna otra gaviota le arrebate su alimento. Un verdadero privilegio poder disfrutar de esta imponente ave y verlo en todas sus mudas hasta el comienzo de su periodo adulto.
Gavión atlántico Tom.
El otro ejemplar era un joven de primer invierno que descansaba entre las sombrías destacando su enorme tamaño y corpulencia.
Gavión atlántico de primer invierno descansando.
Gavión atlántico acicalándose.
Ver dos gaviones atlánticos en el mismo punto, en el interior peninsular, es un verdadero privilegio. Sus citas en el interior son muy escasas y casi siempre asociadas a grandes bandos de gaviotas sombrías y en vertederos. El gavión atlántico es la mayor gaviota que se puede ver en España, puede alcanzar hasta 1,65 m de envergadura. Se puede ver en ambos lados del Atlántico Norte, reproduciéndose en Islandia, Escandinavia, Groenlandia, Gran Bretaña y noroeste de Francia, además de en el nordeste de Norteamérica; en la península ibérica se suele ver, de forma esporádica, en invierno en la costa gallega y cantábrica. Verlo en el interior es muy, muy complicado. He de decir que he tenido la inmensa suerte de verlo en el río Duero a su paso por Zamora ciudad un memorable 17 de diciembre de 2020 (recordarlo aquí).
Preciosa gaviota argéntea europea adulta.
Miguel es capaz de distinguir las gaviotas con un solo vistazo. En todos sus movimientos y comentarios derrocha conocimientos del lugar y de las especies que allí nos vamos encontrando. Otra de las especies que llegan en invierno hasta Gomecello es la gaviota argéntea europea de la que pudimos ver 6 ejemplares: 3 de primer invierno (1 nuevo), 1 de segundo invierno (nuevo) y 2 adultas, un verdadero privilegio poder observar a esta preciosidad de gaviota en diferentes edades siendo las de primer invierno las más complicadas de diferenciar.
Mismo ejemplar de gaviota argéntea europea
de primer invierno volando y posada.
Gaviota argéntea europea tumbada en el borde del tejado.
La gaviota argéntea es abundante en el norte y oeste de Europa pero en España es una escasa invernante que se suele ver en las costas del cantábrico y atlántico además de sus apariciones puntuales en algunos vertederos del interior, como el pasado que la pude ver por primera vez el pasado 18 de marzo de 2025 en el vertedero de Zamora.
La mañana avanzaba a una velocidad de vértigo. Mis ojos miraban absortos para todos los lados intentando absorber lo que veía a mi alrededor cuando una preciosa gaviota cana de segundo invierno apareció para deleitarnos con su belleza y elegancia.
Gaviota cana de segundo invierno.
La gaviota cana es una hermosa gaviota poco más grande que la reidora y más pequeña que la sombría. De aspecto elegante con cabeza redondeada, pico amarillo con la punta oscura y porte altivo que es bastante escasa en nuestra tierra, criando en el centro y, sobre todo, norte de Europa.
Gaviota cana que inverna en diferentes partes de nuestro país (donde no cría) provenientes del norte de Rusia, países escandinavos y las colonias más cercanas de Gran Bretaña, Holanda y Alemania.
Gaviota patiamarilla de tercer invierno con el pico extraño.
Hasta 12 gaviotas patiamarillas fuimos descubriendo a lo largo de la mañana. Ejemplares de diferentes edades: 3 de primer invierno, 3 de segundo invierno, 3 de tercer invierno y 3 adultos.
Las miles de gaviotas comían, descansaban o se movían de una zona a otra, el movimiento era constante. Unas 3.500 gaviotas sombrías y 500 reidoras conformaban un manto de puntos blancos, grises y negros en los tejados y en la pequeña zona encharcada.
En grupos tan grandes de gaviotas siempre hay que buscar gaviotas anilladas (31 conseguimos leer) porque nos ofrecen una información muy valiosa pero eso formará parte de una nueva entrada sobre este gran día gavioteando por Gomecello con Miguel Rodríguez.

lunes, 24 de enero de 2022

Nueva visita a Gomecello I.

Amanecía. La mañana no estaba tan fría como debería para la época, tres grados sobre cero era una buena temperatura para comenzar, el principal problema era la persistente niebla que nos acompañó hasta bien entrada la mañana.
Miguel Rodríguez y Miguel Martín me esperaban para que les acompañara en su visita al vertedero de Gomecello. Miguel Rodríguez es un joven biólogo con madera de profesor que da gusto escuchar, sus explicaciones son claras, concisas y precisas, de enorme sabiduría, paciencia y un conocimiento absoluto de todo lo que se puede mover en Gomecello donde (junto con Miguel Rouco) realiza, desde hace siete años, una extraordinaria labor de estudio de todo lo que se mueve en ese entorno. Miguel es un joven salmantino (con raíces zamoranas) que, a pesar de su juventud, es una referencia nacional en el mundo de la ornitología, con un enorme futuro al que solamente él será capaz de ponerle techo. Gracias Miguel.
Junto a él, otra de las promesas de la ornitología salmantina: Miguel Martín. Un jovencísimo pajarero de enormes y sorprendentes conocimientos para su edad que se hace fuerte en su carácter introvertido, su poco hablar hace que todo lo que dice sea acertado o en busca de una puntualización que le permita afianzar sus conocimientos.
Hasta prácticamente las 10:30 h de la mañana no levantó la niebla lo suficiente como para poder ver todo el mundo que estaba oculto ante nuestros ojos y que solamente escuchábamos: miles de gaviotas se levantaban, comían o descansaban en tejados, zona de alimentación o en el suelo.
Era mi segunda visita a Gomecello. Comenzamos a buscar entre las miles de aves que allí se encontraban. Miguel, con su característica amabilidad, nos iba contando todos los pormenores de las gaviotas que nos íbamos encontrando.
Gaviota reidora y cabecinegra de primer invierno.
La primera sorpresa fue una gaviota cabecinegra de primer invierno que se movía cerca de un grupo de reidoras que bebían agua en unos charcos cercanos. Aquí, a los ilustres visitantes para distinguirlos rápidamente se les pone nombre, el de esta gaviota cabecinegra es Karina.
Entre las exquisiteces de Gomecello se encuentra el gavión atlántico. Sus citas en el interior son muy escasas y casi siempre asociadas a grandes bandos de gaviotas sombrías y en vertederos. El gavión atlántico es la mayor gaviota que se puede ver en España, puede alcanzar hasta 1,65 m de envergadura. Se puede ver en ambos lados del Atlántico Norte, reproduciéndose en Islandia, Escandinavia, Groenlandia, Gran Bretaña y noroeste de Francia, además de en el nordeste de Norteamérica; en la península ibérica se suele ver, de forma esporádica, en invierno en la costa gallega y cantábrica. Verlo en el interior es muy, muy complicado. He de decir que he tenido la inmensa suerte de verlo en el río Duero a su paso por Zamora ciudad un memorable 17 de diciembre de 2020 (recordarlo aquí).
Gavión atlántico de tercer invierno.
Allí estaba el ejemplar de tercer invierno. Grande. Potente. Fuerte. Imponente ante las gaviotas sombrías. ¿Su nombre? De momento no tenía así es que rápidamente iniciamos una ronda de nombres para tan ilustre visitante, el elegido fue: Azarías.
Miguel habla, nos cuenta lo que vamos viendo y es capaz de distinguir las gaviotas con un solo vistazo. En todos sus movimientos y comentarios derrocha conocimientos del lugar y de las especies que allí nos vamos encontrando. Otra de las especies que llegan en invierno hasta Gomecello es la gaviota argéntea.
Gaviota argentea Clint (primer invierno).
La gaviota argéntea es abundante en el norte y oeste de Europa pero en España es una escasa invernante que se suele ver en las costas del cantábrico y atlántico además de sus apariciones puntuales en algunos vertederos del interior. Especie a la que tengo muchas ganas de ver en la provincia de Zamora donde aun no se ha visto. Especie que no desisto en intentar ver en Zamora y como dice Miguel Rodríguez: “Más difícil es ver un gavión atlántico y lo viste así es que todo puede pasar”.
Gaviota argentea Tamara (tercer invierno).
Clint (primer invierno), Celsa (segundo invierno) y Tamara (tercer invierno) me permitieron aprender in situ, ver las explicaciones de Miguel Rodríguez acerca de sus características principales es todo un lujo: aspecto compacto, pico algo rosado en la base…aprender viendo y escuchando al que sabe. Un verdadero privilegio. Como decía mi abuelo: “Escucha a los que más saben porque de ellos es de los que más se aprende”.
Ya, en ese momento, Miguel tenía la sensación de que Celsa era una vieja conocida; días más tarde y, tras un exhaustivo estudio, confirmó que Celsa era Miguelita un ejemplar que había estado en Gomecello el año anterior entre el 22 de octubre de 2020 y el 13 de marzo de 2021 y había vuelto este invierno.
Gaviota argentea Miguelita (primer invierno) el 30-12-2020.
Abajo, Celsa (segundo invierno) el 30-12-2021
que resultaron ser el mismo ejemplar.
Mis ojos miraban para todos los lados intentando absorber lo que veía a mi alrededor. Las miles de gaviotas comían, descansaban o se movían de una zona a otra, algo más de 300 cigüeñas blancas descansaban tranquilas mientras estorninos pintos y negros, garcillas bueyeras o gorriones se movían incansables entre los grandes grupos de gaviotas. Además de los oportunistas milanos reales o dos milanos negros que se han quedado a invernar aquí y bisbitas, pinzones, lavanderas, jilgueros, pardillos, escribanos trigueros, colirrojos o unos solitarios zorzales comunes, un veloz esmerejón o un aguilucho lagunero e incluso chorlitos dorados o avefrías.
Gaviotas sombrías.
Gaviotas reidoras.
Milano real.
Milano negro.
Cuatro gaviotas patiamarillas pudimos ver entre los grupos de sombrías. Aves de diversas edades: una primer invierno y tres de segundo invierno.
Gaviota patiamarilla de segundo invierno.
La mañana avanzaba sin darnos cuenta. El movimiento era constante. Seguíamos observando. No había tiempo que perder. En grupos tan grandes de gaviotas siempre hay que buscar gaviotas anilladas porque nos ofrecen una información muy valiosa. Continuará…

sábado, 25 de diciembre de 2021

Algunas anillas.

Me gustaría hacer una pequeña recopilación de las anillas que he visto últimamente en la provincia de Zamora, fundamentalmente en el Río Duero, zona de Olivares, y en el Centro de Residuos Sólidos Urbanos de Zamora. Dos puntos interconectados ya que las gaviotas reidoras y las pocas sombrías que podemos ver por aquí se alimentan en el vertedero y, a mediodía, gran parte de ellas, se mueven hasta la zuda de Olivares donde se lavan y descansan hasta que van a su dormidero.
Gaviotas que realizan largos viajes para invernar en Zamora o estar unos días y continuar su periplo. Las gaviotas sombrías son las mas escasas pero es en las que hay más probabilidades de encontrar alguna anilla. Hace años se podían contar más de 4.500 gaviotas en el vertedero de Zamora, algo que no he vivido pero me gustaría haberlo hecho, por aquel entonces no había comenzado mi seguimiento de las aves y es una pena no haber podido disfrutar de esa época. Como ejemplo estas dos entradas: una de Helmantica ornitholgy del 29-12-2010 de Miguel Blanco y la otra de El Pernil de Alfonso Rodrigo del 11-12-2012.
Esos números son historia. Actualmente se están moviendo un grupo de unas 463 gaviotas reidoras (contadas el 24-12-21) y, hasta hoy, el mayor número de sombrías, ha sido de 49. En estas pocas gaviotas he podido ver 6 anillas de gaviota sombría de las que he leído 4 y dos de gaviota reidora más una anillada con metal (aunque hay por lo menos 5 más imposibles de leer).
En las gaviotas sombrías la primera fue la HNK12, sombría de primer invierno y anillada en Alemania el 6-7-2021 por Sönke Martens; siendo esta su única observación desde que fue anillada. Gaviota sombría que primero vi en el vertedero y después en la zuda de Olivares (río Duero en Zamora ciudad).
La JA34E llegó desde la lejana Noruega. 3.800 kilómetros de viaje de esta sombría de tercer año anillada el 27-7-2018 por Morten Helberg, siendo esta su primera observación en España. Solamente tiene una mas en Alemania.
KS.0U y T010 juntas en el río Duero (Zamora).
KS.0U
y T010 las pude ver juntas en la zuda de Olivares en el río Duero capitalino. Además coincidió que las dos tenían la pata de la anilla mal. La KS.0U fue anillada por Eric Stienen el 17-7-2020 en Bélgica, es una sombría de segundo año y es su primera observación fuera de su país de anillamiento. T010 fue anillada el 17-7-2010 por Vicente Alcaraz en el CRSU de Gomecello (Salamanca) y ha sido vista en Fisterra, Francia y Gomecello.
Entre las gaviotas reidoras que invernan en Zamora nos encontramos con dos que lo hacen desde que fueron anilladas en 2019; una gaviota reidora polaca T1CW y NA83 anillada en Villafáfila (Zamora). “Inelka” y “ Fáfila” se han ganado ser bautizadas porque pasan desde octubre-noviembre hasta febrero-marzo entre el vertedero, el río Duero y su dormidero cerca de Zamora ciudad.
Todas las observaciones de T1CW son en Zamora (también vista por Alfonso Rodrigo) menos una en Alemania y otra en Polonia mientras que NA83 solamente ha sido vista en Zamora por Alfonso Rodrigo y por mi.
En el grupo de gaviotas reidoras de este año hay varias anilladas solamente con metal, de las cuales he podido leer una inmadura anillada en Bélgica, la lástima es que me falta el segundo número con lo que no puedo saber más datos.
Este año se ha producido una importante novedad en el CRSU de Zamora: la presencia de buitres negros. Hasta este año ver un buitre negro en el vertedero era muy, muy raro pero en los últimos meses han aparecido de forma regular, al igual que los buitres leonados y entre ellos he podido leer dos buitres negros anillados: VMF y 0HA.
VMF
fue anillado el 23-6-2020 en Rascafría (Madrid) con una única observación en Gomecello (Salamanca) mientras que 0HA se anilló el 5-10-2020 en Huerta de Arriba (Burgos) y no tenía observaciones hasta que lo pude ver en el vertedero zamorano.
4U+ anillada en Alvito- Cuba (Portugal)
 el 24-1-2014 por Carlos Miguel Pacheco.
Las reinas del vertedero son las cigüeñas y entre ellas, actualmente, se pueden observar un buen número de anillas procedentes de diferentes puntos de España como Zamora, Lugo, Valladolid, Huesca o León además de las provenientes de Alemania, Holanda, Francia o Portugal. Hablar de las anillas de cigüeñas merece una sola entrada para hablar de las cigüeñas vistas este año en el CRSU de Zamora.
Z026 anillada en Guitiriz (Lugo) por Antonio Salazar el 19-5-2013.
DER-A4P82 anillada en Alemania por Fritz Meier el 27-5-2020.
Anillas que se transforman en curiosas historias, procedencias lejanas o sorprendentes viajes. Anillas que nos cuentan la vida de las intrépidas aves que las portan.

lunes, 25 de febrero de 2019

Un anillador y muchos ojos...

Las gaviotas sombrías son de las consideradas gaviotas “grandes” que consiguen su plumaje de adulto a los cuatro años de edad. Es una gaviota cuyo “plumaje definitivo es completamente blanco en las regiones ventrales y de un intenso color gris en las dorsales, en tanto que las patas y el pico resultan de un vivo color amarillo, al igual que el iris, que luce un anillo ocular rojo…Realizan tres mudas en sucesivos veranos, hasta alcanzar en su cuarto año de vida un plumaje prácticamente idéntico al del adulto, con ligeras diferencias que desaparecerán tras la muda del año siguiente.” (SeoBirdLife).
Una de estas gaviotas sombrías es la S.ABN que, desde su primer año de vida, se ha desplazado hasta nuestra tierra en su migración invernal. 
Una anilla es como si fuera el DNI del ave que la lleva. Esa anilla llevará un número y un remite nacional que servirá para saber todos los datos de esa ave. Pero no solamente es importante anillar al ave sino que es tan importante o más, intentar seguir sus evoluciones, es decir, saber a dónde va, qué distancia recorre, cuáles son sus rutas y eso se hace mediante la comunicación de todos aquellos que la ven en un lugar, leen la anilla y lo comunican. Con la documentación de esos avistamientos se pueden saber sus rutas migratorias, su longevidad o sus desplazamientos.
Esto es lo que ha sucedido con esta gaviota sombría. Cada vez que ha sido vista se le ha comunicado a su anillador que, muy amablemente, siempre contesta de forma rápida y eficiente (algo que es de agradecer). Cada avistamiento comunicado supone para él una serie de datos que van dando forma a la vida de la gaviota que anilló. Poco a poco irá conociendo su ruta migratoria y conformará un mapa de datos que crecerán con cada comunicación.
El hecho de estar anillada y venir al mismo lugar desde que realizó la primera migración me ha permitido seguirla y tener todas las mudas que ha realizado hasta su plumaje actual, plumaje en su cuarto año de vida pero, vayamos por partes, y empecemos por el principio.
10-julio-2015: anillamiento en Zaandammerpolder (Holanda).
Juvenil y primer año de vida: esta gaviota sombría nació en Holanda y fue anillada como pollo el 10 de julio de 2015 por Kees Camphuysen. El 4 de febrero de 2016 fue vista por Miguel Rodríguez, gran ornitólogo y futuro magnífico biólogo en el vertedero de Gomecello (Salamanca) donde desde hace varios años controla los movimientos de todas las aves que por allí pasan, elaborando un exhaustivo y magnífico trabajo de recopilación de datos y avistamientos de diferentes y raras especies de gaviotas. En este lugar permaneció hasta el 1 de abril.
19-marzo-2016: Gomecello (Salamanca).
1-noviembre-2016: le Sable d' Olonne (Francia).
7-diciembre-2016: Gomecello (Salamanca).
Segundo año de vida: su siguiente observación es Holanda a la que volvió a pasar el verano y donde todavía se le vio el 12 de octubre de 2016. Quince días después había comenzado, nuevamente, su viaje de invernada hacia el sur y fue vista en Les Sables (Francia) donde haría un alto en el camino para descansar y alimentarse para así alcanzar el 14 de noviembre su lugar de invernada, otra vez Gomecello (Salamanca) donde Miguel Rodríguez la estuvo controlando hasta el 10 de febrero de 2017 en el que se mueve y viene hasta Zamora, donde la veo en febrero y marzo de 2017.
19-noviembre-2016: Gomecello (Salamanca).
28-febrero-2017: Río Duero (Zamora).
Tercer año de vida: volvió a Holanda, donde pasó el verano. Se la vuelve a ver en un nuevo viaje hacia el sur desde su lugar de nacimiento; el 9 de noviembre de 2017 en la playa de San Lorenzo (Gijón) por Iván Díaz para, 9 días después, regresar a Gomecello.
Ha sido fiel a su lugar de invernada. Ha vuelto a Salamanca y Zamora donde la pude ver en diciembre de 2017; Miguel Rodríguez la puede controlar hasta finales de febrero de 2018 moviéndose entre entre los vertederos de las dos ciudades. Termina su invernada y vuelve a Holanda, donde se la ve hasta el 19 de octubre.
9-noviembre-2017: Playa de San Lorenzo (Gijón).
18-noviembre-2017: Gomecello (Salamanca).
16-diciembre-2017: Río Duero (Zamora).
Cuarto año de vida: entramos en su cuarto año. En octubre de 2018 continúa en Holanda pero, fiel a sus costumbres, vuelve a aparecer en Zamora donde la veo entre diciembre de 2018 y febrero de 2019.
10-octubre-2018: Katwijk (Holanda).
9-febrero-2019: vertedero de Zamora.
Como se puede ver su movimiento de migración sigue el mismo patrón año tras año. En Holanda pasa desde aproximadamente abril hasta mediados de octubre donde comienza su viaje al sur, pasando (en su ida o vuelta) por Las Landas en Francia y Gijón (Asturias) para recalar en Salmanca y Zamora donde permanecerá hasta marzo-abril que nuevamente iniciará el camino de vuelta hasta Holanda.
También se puede comprobar perfectamente la evolución de su plumaje desde el juvenil hasta casi adulto en su cuarto año de vida e incluso ver su estado físico ya que la pude ver el 31 de diciembre de 2018 con una gran cojera, prácticamente no apoyaba la pata izquierda y, el 9 de febrero, seguía coja pero bastante menos. Esperemos que su historial siga creciendo y el invierno próximo vuelva a recalar entre nosotros.
Esta es la historia de la gaviota sombría S.ABN. Historia que sería imposible recrear sin la inestimable colaboración de todos aquellos que la ven, a ellos va dedicada esta entrada y a su anillador, Kees Camphuysen, al cual quiero agradecer su amabilidad y predisposición en todo momento.