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viernes, 19 de enero de 2024

¿Dónde están actualmente los ánsares?

En la entrada anterior quise hacer una evolución desde 1979 hasta 2023 de la invernada del ánsar común en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila (Zamora). Evolución que seguía una gráfica campaniforme de menos a más para volver a bajar nuevamente hasta prácticamente ser residual. Vista la evolución y las principales causas de este declive en los últimos años surgía la siguiente pregunta: ¿Dónde están los ánsares ahora?
Como decía en la entrada anterior, la mayoría de ellos se encuentran en zonas de Holanda, Bélgica, Alemania o norte de Francia pero quería dejar claro mediante un mapa y la acumulación de observaciones reales, donde se encuentran, para lo cual he sacado los mapas de Euro Bird Portal que se conforman en tiempo real con “El objetivo de EBP es establecer un repositorio de datos europeo basado en datos agregados de portales de registro de aves en línea de toda Europa con los siguientes objetivos principales:
1-Describir patrones espacio temporales a gran escala de distribución de aves (cambios de distribución estacionales, patrones migratorios, fenología) y sus cambios a lo largo del tiempo.
2-Mejorar el valor de los portales de recopilación de datos en línea.” (Texto extraído de EBP).
He sacado los datos en todos los mapas entre el 24 y 30 de diciembre de 2023 (se puede ver la evolución de la especie a lo largo de todo el año, es decir, dónde están en cada momento del año)
En este primer mapa se muestra dónde están los ánsares comunes. Tengamos en cuenta que estos mapas se conforman: “Para aprovechar al máximo los datos recopilados por los portales en línea de toda Europa,… nuestro objetivo es crear un depósito de datos común que contendrá datos de cada uno de los sistemas existentes”.  (Texto extraído de EBP).
En este mapa los ánsares comunes se encuentran mayoritariamente en grandes zonas de Alemania, Holanda, Bélgica, Inglaterra, Dinamarca, parte de Polonia y sur de Suecia. Es decir, se han movido muy poco desde sus zonas de cría e incluso algunos ni siquiera lo han hecho como los ánsares que crían en esos lugares que prácticamente no se desplazan o los que bajan desde Noruega y el norte de Suecia o Finlandia que mayoritariamente se quedan en esas zonas.
Desde ahí se extienden de forma concéntrica a zonas de Polonia, República Checa, Hungría o norte de Francia; una rama baja por la costa francesa hasta la Península Ibérica para entrar por el País Vasco y Cantabria, bajando a la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, lagunas de la Nava, Boada y Campos (Palencia) y la Laguna del Oso (Ávila) en Castilla y León para continuar a los humedales de Extremadura, hasta el Parque Nacional de Doñana (Huelva) y el estuario del Tajo en Lisboa (Portugal) con algunos reductos en la cuenca del Ebro hasta Cataluña.
También se observan datos en Eslovaquia, Hungría e Italia y muy pocos en zonas de Rumanía, Grecia o Turquía.
Pensemos que Villafáfila es uno de los puntos de España que más ánsares nos encontramos. En el momento de la realización del mapa había poco más de 600. Con esos pocos ejemplares nos podemos hacer una idea los que puede haber en zonas similares.
¿Dónde están el resto de ánsares que venían infiltrados en los grandes grupos de ánsares comunes? Algunos ejemplares de ánsares caretos, campestres, piquicortos o barnaclas cariblancas acompañaban a los ánsares comunes; en los siguientes mapas se observa donde se encontraban entre el 24 y 30 de diciembre de 2023.
Ánsar careto.
Ánsar campestre.
Ánsar piquicorto.
También podía aparecer, con mucha suerte y muy esporádicamente, entre los grandes grupos de ánsar común algún ánsar chico. En el siguiente mapa vemos lo exiguo de su población que se concentra entre el 24 y 30 de diciembre de 2023 en zonas de Holanda, Alemania e Inglaterra.
Ánsar chico.
Esta es la distribución de las principales especies de ánsares en plena época de invernada. En España tenemos unos pocos ánsares comunes que son una mínima parte de los miles que llegaban hace muy pocos años.

sábado, 22 de octubre de 2016

En el embalse de Ricobayo.

El embalse de Ricobayo es uno de los principales embalses de la provincia de Zamora. Se construyó entre 1929 y 1935 en el río Esla, suponiendo una enorme transformación del entorno ya que ocupa casi 6.000 hectáreas y divide la provincia en dos partes: al oeste, la comarca de Aliste y, al este, Tierra de Campos.
Uno de los principales hechos históricos, a nivel ornitológico, acaecidos en este embalse fue que durante muchos años era el principal lugar de invernada del ánsar campestre en nuestro país. Si, del ánsar campestre, algo realmente impensable actualmente. Imaginemos que en vez de ver uno o dos en la temporada pudiéramos ver miles…un auténtico sueño.
En los años cincuenta del siglo XX los grandes bandos de ánsar campestre se desplazan desde las Lagunas de Villafáfila hasta este embalse (J.I. Regueras, 1982). En el libro: “El ánsar campestre y el ánsar común en Castilla y León” de Mariano Rodríguez y Jesús Palacios se menciona que entre 1968 y 1981 este enclave es el principal y prácticamente único punto de invernada del ánsar campestre en España: “…un máximo de 6.000 ejemplares en 1968-69 hasta los 3.800 ejemplares de 1981, desapareciendo todos los posibles puntos de invernada distintos del E. de Ricobayo. A partir de 1981 encontramos un descenso uniforme, desde los 3.000 ánsares de 1982 hasta los 134 de la temporada 1989-90 y los 157  de la temporada 1990-91”. Y el resto ya lo sabemos…desapareció y, actualmente, ver alguno en la temporada es algo extraordinario. El por qué de su desaparición es un tema apasionante pero para otra entrada ya que quiero centrarme en los avistamientos de hace unos días.
Llegué al amanecer a una de las zonas más conocidas del embalse. El viento soplaba helador y, mientras los pescadores se colocaban en sus lugares habituales, monté el telescopio. Mi primera mirada se dirigió hacia una pequeña concentración de grandes aves blancas. Treinta y dos espátulas descansaban en una de sus orillas.
Ver espátulas siempre me satisface y más si, como este era el caso, había alguna anillada. Desde donde estaba no era capaz de leerlas así que me cambié de ubicación para intentarlo.
Un hecho muy importante que ha sucedido esta pasada primavera y verano en otro punto del embalse de Ricobayo ha sido la reproducción, por primera vez en la provincia de Zamora, de seis parejas de espátulas; teniendo éxito cinco de ellas con un total de 10 pollos volados. Algo realmente fantástico que ha supuesto un hito en la ornitología zamorana.
No solamente las espátulas se reprodujeron con éxito sino que, en la misma colonia había también cormorán grande, martinete común, garceta común, garcilla bueyera y la enorme sorpresa de dos parejas de garcilla cangrejera que supusieron otro momento histórico ya que también era la primera vez que se reproducían en Zamora y en Castilla y León.
Estas dos parejas consiguieron sacar adelante siete pollos siendo la reproducción más al norte de esta especie en España. (Para saber más acerca de estos hechos pinchar aquí para las espátulas y aquí para las garcillas cangrejeras (en este enlace debéis buscar en: Aves de España: "Primer caso conocido de reproducción segura de garcilla cangrejera en Castilla y León)).
Llegué a la nueva ubicación desde la cual la visión de las espátulas era mucho mejor, pudiendo leer sin problemas las tres anilladas. Las tres eran procedentes de Holanda, habían sido anilladas como pollos y era la primera vez que se veían fuera de su país de anillamiento (salvo una que se vio en una ocasión en Bélgica).
El ejemplar con el código: aRY/NfPY fue anillado el 6-6-2016 y ha sido visto en una ocasión en Bélgica, otra en Holanda y esta en España.
La segunda tenía como código: NfPN/aYG siendo anillada también en el 2016, el 28 de mayo y es la primera vez que se le ve desde su anillamiento.
La tercera espátula tenía el código: NfNN/aNR fue anillada el 15-7-2015 y ha sido vista siete veces en Holanda y esta observación en el embalse de Ricobayo a 1506 km de su lugar de anillamiento.
En esta zona del embalse las garcetas grandes son especialmente abundantes y es una auténtica gozada seguir sus evoluciones. Conté un total de 55 ejemplares que supusieron mi record personal. Estas grandes y espectaculares aves blancas se movían de un lado para otro en busca de la fácil y abundante comida de que disponen en este lugar. Entre ellas las abundantes garzas reales, algunas gaviotas reidoras y una solitaria gaviota sombría.
Ánade azulón, ánade friso, avefría, cerceta común, ánade silbón, somormujo lavanco, cormorán grande o incluso dos solitarios tarros blancos se movían por esta zona del embalse en la cual muchas de sus orillas embarradas suponen un auténtico festín para todos los limícolas que deambulaban incesantemente por ellas en un incansable frenesí alimenticio.
Agujas colinegras, chorlitejos grandes, agachadizas comunes, correlimos comunes y zarapitines, andarríos chico y hasta un solitario chorlito gris se movían incansablemente sobre la superficie embarrada de algunas de las orillas del embalse que conformaban una gran mesa a la que acudían numerosos comensales.
Las lagunas de Villafáfila están secas y, seguramente, muchos de sus habitantes se hayan desplazado hasta este enclave ya que disponen de alimento suficiente y la tranquilidad necesaria para sentirse cómodos.

viernes, 26 de octubre de 2012

Llegan los gansos.

El pasado día 11 de octubre, desde la ventana de mi casa, pude observar cómo pasaba el primer grupo de gansos de este año, por lo menos para mí. Iban dirección suroeste. Al día siguiente aparecieron los primeros gansos en Las Lagunas de Villafáfila; un pequeño grupo que irá aumentando progresivamente hasta llegar a los miles que pueden llegar a pasar el invierno en las lagunas.
Grupo de gansos comunes aterrizando en una tierra para comer.
Esta época de los gansos me gusta especialmente, quizás sea porque la primera vez que fui a Villafáfila, siendo bastante pequeño, me impresionó verlos. Llegamos al cruce de Otero de Sariegos y mi padre paró el coche. Nos dijo: "Mirad. Esos son gansos". Nos giramos y en el campo de la derecha, nada más entrar en la carretera hacia Otero, miles de gansos pastaban en una inmensa pradera verde. Para un niño pequeño aquello era un espectáculo. Había gansos miraras donde miraras. Nos dejó boquiabiertos. "Bajar la ventanilla y escuchar". Así lo hicimos y miles de graznidos se oían en el campo. "Están hablando". Fue mi respuesta. Eso me pareció. Era como si subieran y bajaran su entonación, como si estuvieran charlando animadamente sobre a dónde ir a comer o sobre irse a otro lugar. Quizás esa primera impresión me quedó para siempre y esa sea la razón por la que me gustan tanto los gansos.
Miles de gansos llegando a la Salina Grande.
En las siguientes semanas llegarán miles de gansos procedentes del centro de Europa que pasarán el invierno con nosotros. Hasta, más o menos, febrero o marzo se podrán ver enormes bandadas de estas curiosas aves que se moverán de los campos al agua y del agua a los campos.
Gansos comunes volando.
El ansar común es el mayor de todos los gansos y el más abundante en estas enormes bandadas. Este ganso es ruidoso, chillón, desconfiado e inteligente. Viaja en grupos dirigidos por un ganso viejo que conoce los recorridos y los mejores lugares. Su formación de vuelo en "V" es muy conocida. Vuelan así por que esta manera de volar les confiere una mayor ventaja que si fueran de manera individual. 
Formación en "V" de un grupo de gansos.
Los científicos han demostrado que se desplazan así porque se van cubriendo unos con otros frente a la resistencia del aire (un símil muy conocido pueden ser los ciclistas con el rebufo. El que va detrás va protegido del viento). Cuando el que va en cabeza, normalmente el líder, se cansa, otro toma su relevo y este pasa al grupo para recuperarse; incluso los gansos que van detrás van gritando a su compañero para animarlo a seguir.
Los gansos son muy sociales y los hermanos de una pollada se pueden mantener unidos toda la vida en el mismo grupo, incluso, cuando un miembro del grupo está enfermo, débil o herido varios compañeros se quedarán con él hasta que se recupere.
Ganso campestre (centro) en Villafáfila.
Cuando vienen los miles de gansos comunes con ellos vienen otros infiltrados como pueden ser los gansos campestres. La diferencias más visibles es que son más pequeños, su color es más oscuro y el pico lo tienen negro con la punta naranja.
Cuando los grupos de gansos están comiendo en el suelo siempre están alerta, sobre todo, al que le toca vigilar, misión que se van turnando de unos a otros. Si en el grupo hay algún campestre es un buen vigía ya que está siempre alerta y avisa el primero del peligro.
Otro de los infiltrados en estas bandadas es el ganso careto. Se distingue perfectamente por el color blanco de la base del pico y por las líneas negras del vientre. 
Ganso careto (el del pico blanco en la base, a la izquierda).
Ganso campestre (el del pico casi todo negro) y gansos comunes (el resto)

en el Centro de Interpretación de las Lagunas de Villafáfila.
Tanto el ganso campestre como el ganso careto son los que con más frecuencia vienen infiltrados entre las enormes bandadas de gansos comunes pero también pueden aparecer otros de forma más esporádica como pueden ser los gansos piquicortos, los gansos indios o las barnaclas cariblancas y todavía más raros los caretos chicos o las barnaclas canadienses entre otros.
Gansos piquicortos en la Salina Grande.
Gansos indios que encontré en una finca particular en la provincia de Zamora.
Foto ilustrativa de dos barnaclas cariblancas en la Salina Grande.
En otras ocasiones, ejemplares que estuvieran en cautividad, ya fuera porque se hubiesen escapado o fueran soltados, también pueden aparecer como fue el probable caso de una barnacla cuellirroja que apareció hace años en las lagunas de Villafáfila o incluso gansos domésticos.
Barnacla cuellirroja en Villafáfila.
También se pueden ver híbridos. El más raro de todos los que he podido ver fue en la Laguna de la Nava, en Palencia, hace algunos años, donde junto con unos guardas vimos un cruce entre barnacla canadiense y ganso nival.
Barnacla canadiense y ganso indio en Gijón.
Villafáfila está empezando a coger agua y con ella vida; y en esta vida que llega, los gansos serán durante los próximos meses unos visitantes ruidosos y numerosos. Cuando veo estos grupos me gusta mirar y buscar posibles infiltrados como los que he comentado anteriormente o cualquier otro y también es apasionante encontrar gansos anillados, gansos que les verás el collar que llevan con un código y un color determinado que según el color vendrán de un país o de otro (lugar donde han sido anillados); por ejemplo si el collar es azul oscuro es de Noruega, Suecia o Dinamarca, si es amarillo es de Alemania, el negro de España o el rojo de Checoslovaquía.
Migración de los gansos comunes a lo largo de un año.
Cuando ves estos collares siempre intentas leerlos y si lo consigues se comunica su lectura para que después, con todas las lecturas recogidas, se puedan hacer diferentes estudios, como por ejemplo de los movimientos de su migración.
En definitiva comienza la temporada de los gansos en Villafáfila. Época llena de sorpresas.

jueves, 1 de marzo de 2012

3,2,1…Villafáfila.

Entre Doñana sur y Doñana norte voy a hacer una pequeña interrupción con mis últimas tres visitas a Villfáfila que han sido muy aprovechadas y aprovechables.
Tras llegar del sur de España me encontré con la noticia de que en Villafáfila habían visto un morito, algo muy raro por estas tierras, así es que decidí probar suerte.
He ido tres días hasta las lagunas para intentar verlo pero no ha habido suerte en ninguno de ellos. El morito no estaba en el lugar que se le había visto (si queréis saber algo de él pinchar aquí y lo veréis en el blog de Cristian, su descubridor), pero sí he podido disfrutar de otras sorpresas que Villafáfila me ha regalado. Aparte de lo que se ve más comúnmente, es decir, azulones, cucharas, silbones, agujas colinegras y demás, me quiero centrar en varios avistamientos concretos, así es que voy a comenzar por el última día, o sea hoy mismo.
Día 3. No tenía pensado acudir hoy hasta las lagunas pero necesitaba relajarme y qué mejor que ir al campo para hacerlo. La primera parada fue en la laguna de San Pedro donde lo más interesante fue un grupo de 167 avutardas que estaban detrás de la laguna.
Según llegaba por la carretera de Otero me fijé en un aguilucho lagunero que se lanzaba al suelo quemado (Esa es la desgraciada palabra que más se oye últimamente en nuestra provincia). Había algo. Al momento se levantó con lo que parecía un ratón. Ya tenía su comida pero, igual que en la vida, hay oportunistas dicen unos o aprovechados dicen otros, en la naturaleza también.
El milano real inicia la persecución.
Observar el ratón en la pata derecha del lagunero.
Un milano real apareció de la nada y se lanzó directo a por el lagunero, quería su presa. El milano no se caracteriza por ser un experto cazador pero sí es un oportunista y aprovecha cualquier posibilidad que se le presenta y esta era una.
Momento del ataque.
El lagunero intentó escapar pero el milano lo acosó y atacó con furia provocando que el lagunero soltara su presa, momento que el milano real esperaba para lanzarse a por ella y que cogió en pleno vuelo. Ya tenía lo que quería y el lagunero marchó cabizbajo por el esfuerzo y seguro que rabiosos por la pérdida de su merienda.
El ratón ha caido y el milano va a por él.
Observar el punto negro debajo del milano.
Antes de llegar al observatorio de Otero de Sariegos me salieron  dos cernícalos primilla y un críalo, los primeros de la temporada. En el observatorio estaba Javier, uno de los trabajadores del Centro de Interpretación que contemplaba el elevado número de azulones, silbones, cucharas o tarros blancos, o las evoluciones de las gaviotas que estaban un poco alteradas cuando, de repente, nos dimos cuenta de que había un grupo de grullas cerca del puente romano. ¡Grullas en Marzo en Villafáfila! Algo que no es muy normal. Así es que decidí ir a intentar hacerles unas fotos, aunque la luz iba siendo escasa.
Allí estaban. Había 18. Comían tranquilamente sin sospechar que su presencia no pasaba desapercibida.
Después de hacerles unas fotografías volví al observatorio de Otero y había llegado José Miguel San ´Román, biólogo de la Reserva, con el que contamos la friolera de 76 tarros blancos, 80 correlimos, una veintena de agujas colinegras y la increíble cifra de, al menos, 600 gaviotas reidoras que formaban un enorme bando observado por un pequeño grupo de gaviotas sombrías.
Día 2. La estrella de este día fue una sorpresa que nunca había visto. Una gaviota enana. Es la gaviota más pequeña de todas. Allí estaba. Cerca de una gaviota cana (si queréis verla pinchar aquí y la veréis en el fantástico blog de Alfonso Rodrigo) y rodeada de sombrías, reidoras y un grupo de unas 15-20 patiamarillas. Era el día de las gaviotas.  La vi sobre las 17:30 horas y después, cuando volví al anochecer, ya no estaba. Seguramente había parado a descansar unas horas y había continuado su ruta.
La segunda sorpresa del día fue casi de noche. Me encontré con un aguilucho ratonero que se estaba poniendo las botas.
La tercera sorpresa fueron varias fochas anilladas, la Nº 201, la 132 y la 041. Las tres en la laguna del Centro de Interpretación y la 132 al anochecer en la balsa, donde dormiría seguramente junto con otras fochas. (Si pincháis aquí veréis su historial).
Día 1. Tanto el día 2 como el 1 vi un ganso campestre en un pequeño grupo de los pocos gansos que van quedando en las lagunas. El campestre se diferencia fácilmente de los demás, sobre todo por su pico negro y su menor tamaño. Cuando en una bandada de gansos comunes hay algún campestre, este será el encargado de dar la voz de alarma ante cualquier sospecha de peligro y así sucedió. No por mi presencia sino por una moto que llegó por un camino a toda velocidad. El campestre graznó y todos levantaron el vuelo asustados.
Tres días interesantes y variados que me han permitido descubrir nuevas especies en las lagunas que darán paso una nueva ruta por Doñana, esta vez en la zona norte. 

lunes, 5 de diciembre de 2011

Villafáfila. Un buen día de sol.

El día era completamente diferente al de la vez anterior que había estado en las lagunas. El sol resplandecía y la visibilidad era muy buena. Un día perfecto para ver qué podía encontrar.
Al llegar me dirigí a la laguna de San Pedro, junto a Villarrín. Había un nutrido grupo de cercetas comunes que descansaban tranquilamente observadas por los azulones que iban y venían sin parar. Algunos gansos se movían por los bordes de la laguna con su andar torpe pero decidido. Estos días son los protagonistas, los actores principales de la película. Un guarda me comentó que, actualmente, había cerca de 30.000 y todavía podrían llegar más.
Cercetas comunes descansando en la laguna.
Según iba hasta Otero de Sariegos se podían ver bandos enormes de gansos a ambos lados de la carretera, pastando unos y levantando el vuelo otros. El ansar común es el mayor de todos los gansos europeos y se quedará en la reserva hasta finales de Febrero para volver a sus cuarteles de cría en los países nórdicos (Noruega, Suecia y Dinamarca). Es, a partir de 1970, cuando comienzan a quedarse invernando regularmente en las lagunas de Villafáfila.
Tras el cruce hacia Otero se podían observar, a ambos lados de la carretera, avefrías, cernícalos comunes, aguiluchos laguneros, estorninos negros y pintos, milanos y, por supuesto, palomas. Me situé junto al observatorio para ver la Laguna Grande. Había un buen grupo de tarros blancos y ánades rabudos, dos avocetas, cientos de azulones y un considerable número de cucharas, silbones y ánades frisos. Me dispuse a marchar cuando, al girarme para el coche, divisé la característica figura de un mochuelo encima de un palomar derruido. Monté de nuevo el telescopio y  estuve contemplando cómo el mochuelo miraba expectante a varios conejos que correteaban por las ruinas del palomar.
Miles de gansos yendo hacia la Salina Grande.
De repente, un estruendoso ruido se fue acercando desde detrás del palomar y miles de gansos aparecieron volando. Venían a la Salina Grande. Chillaban y graznaban como si fuesen hablando entre ellos, parecía que se comunicaban.
Es sabida la sociabilidad de los gansos. Una vez leí algo sobre este tema que me llamó mucho la atención; lo he buscado, me ha costado, pero lo encontré en una página llamada: www.pajaricos.es. Se refería a un hecho sucedido en Las Marismas del Guadalquivir en 1931, donde fueron abatidos 6 gansos de un solo disparo (vaya puntería), cinco de los cuales estaban anillados, en Dinamarca, y cuatro tenían números correlativos.
El científico F. Bernis estaba realizando un estudio de la migración de los gansos en 1961 y hablando con un guarda le contó lo sucedido, a lo cual Bernis escribió: “Esto es una prueba más de la peculiar sociabilidad de los ánsares. Es sabido que estas aves, macho y hembra tienden a mantener su emparejamiento durante toda la vida, produciéndose, además, una notable cohesión familiar, a causa de la cual las familias de gansos perduran incluso durante el transcurso de las largas migraciones y en el cuartel de invierno, como probablemente fue aquí el caso, pues antaño todos estos ánsares eran anillados como polladas”.
Parte del enorme grupo de gansos aterrizando en la laguna.
Los miles de gansos fueron aterrizando en la Salina Grande entre las miradas indiferentes de los demás habitantes de la laguna que seguían a sus quehaceres cotidianos. Tal cantidad de gansos podía traer sorpresas y comencé a buscar para ver si había algo especial entre ellos. Y lo había. Un ganso careto y dos campestres venían en el grupo; quizás hubiera más pero no los encontré.

Tras un buen rato de observación me dirigí hasta la Laguna de Barillos, donde había prácticamente las mismas especies más un buen grupo de correlimos comunes. Por el camino pude ver varios grupos de avutardas y algunas grullas en pequeñas bandadas Más tarde, en el Centro de interpretaión,  me dijo el guarda que todavía quedaban unas 1.000 grullas. Terminé la mañana en este Centro, donde intenté localizar a un ansar indio que se había visto por allí. Ese día no estaba, quizás habrá más suerte en otro momento.