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domingo, 8 de diciembre de 2024

Primer colimbo grande en Zamora.

En muchas ocasiones el avistamiento de un ave sucede de una manera curiosa, fortuita o totalmente inesperada y así ha sucedido con el avistamiento del primer colimbo grande para la provincia de Zamora. El día 6 de diciembre por la tarde, Óscar Losada se encontraba pescando en Santa Eulalia de Tábara cuando apareció un ave extraña que no conocía, era inusualmente confiada, no como el esquivo cormorán que conocía muy bien, tampoco era un somormujo pero tenía una sospecha de lo que podía ser, la grabó y se la mandó a su hermano esa tarde-noche. 
Gary Losada es un experto ornitólogo y mejor persona que llevaba tiempo avisando a su hermano que se fijara en las aves que veía mientras pescaba por si aparecía lo que se confirmó a la mañana siguiente, día 7 de diciembre, en la que Gary se presentó en el lugar para certificar las sospechas; era un colimbo grande, primera observación segura y documentada de esta especie en la provincia de Zamora.
Poco tiempo después del aviso de Gary Losada me encontraba junto a él observando el precioso colimbo grande de primer año que nadaba tranquilo en este enclave zamorano.
El colimbo grande es un ave impresionante, de fuerte pico, cuello robusto y pinta de cormorán cuando lo ves en la lejanía. Ave proveniente del ártico que cría en Groenlandia, Islandia o Norteamérica y que en un grupo muy reducido de ejemplares pasa el invierno en puntos muy concretos de Galicia, Asturias o Cantabria donde Santoña es su principal punto de invernada en España y sus apariciones en el interior peninsular son muy, muy escasas.
Mirábamos embelesados como el precioso colimbo se zambullía una y otra vez en busca de su alimento: cangrejos que nada más salir a la superficie con ellos los desarmaba quitándoles, con una gran pericia, sus grandes pinzas para tragarlos inmediatamente.
Ahí estaba nadando tranquilo, en la mañana zamorana, en la que el frío viento del norte comenzaba a arreciar mitigado por los rayos del sol que nos acariciaban suavemente para calentarnos mientras observábamos su belleza. 
He visto muchos colimbos anteriormente pero verlo aquí, en tu provincia, en tu casa es una sensación completamente diferente, única, una sensación que hace de su observación un momento especial que tratas de aprovechar al máximo, observando todos sus movimientos, su manera nadar como un barco, su manera de zambullirse, su manera de acicalarse; en esa observación intensa y expectante me llamó la atención algo que hizo en varias ocasiones: antes de sumergirse metía solamente la cabeza bajo el agua, era como un periscopio pero al revés, era como si fuera observando lo que había en la zona para zambullirse después en su busca.
El colimbo grande es un gran buceador que tan pronto está a tu lado como que sale del agua a varias decenas de metros de distancia, Gary le cronometró en alguna zambullida 32 segundos bajo el agua.
Este magnífico buceador después de varios intentos y varias capturas comenzó a acicalarse su impoluto plumaje que lo ha traído hasta aquí desde la lejanía del ártico ¿Seremos los primeros humanos que ve? Quién sabe pero desde luego nosotros éramos los que si veíamos por primera vez un colimbo grande en nuestra provincia.

martes, 21 de febrero de 2023

Santoña II: colimbo ártico, grande, chico y barnaclas carinegras (con una groenlandesa).

En el Parque Natural de las Marismas de Santoña están pasando el invierno tres especies de colimbos: el colimbo grande, colimbo ártico y colimbo chico.
Voy a comenzar por el colimbo ártico del que solamente hay un ejemplar en las marismas. Es un invernante escaso pero regular que se reproduce en Escocia, mar Báltico, norte de Rusia y Siberia llegando hasta nuestras costas en muy escaso número para pasar el invierno.
Colimbo ártico.
Allí estaba nadando y sumergiéndose constantemente, sin parar un instante, entrando y saliendo del agua como un pequeño submarino. Nunca había visto esta especie. Colimbo de pico largo y puntiagudo de plumaje oscuro en partes superiores y blanco en las inferiores que, como todos los colimbos, se transforma totalmente cuando muda en su época reproductiva.
Colimbo ártico.
Se acercaba y alejaba, no le perdíamos detalle mientras los zampullines cuellinegros lucían esplendorosos, los zarapitos trinadores buscaban comida entre el limo e incluso dos serretas medianas con su aspecto punk y despeinado nadaban tranquilamente.
Zarapito trinador capturando un cangrejo.
Zampullín cuellinegro.
Colimbo grande.
El colimbo grande es un ave impresionante, de fuerte pico, cuello robusto y pinta de cormorán cuando lo ves a distancia. Ave proveniente del ártico que cría en Groenlandia, Islandia o Norteamérica que, en un grupo muy reducido de ejemplares, pasa el invierno en puntos muy concretos de Galicia, Asturias o Cantabria y es Santoña su principal punto de invernada en España.
Es en la propia Santoña, cuando alargan su estancia invernal, donde podemos disfrutar de la maravilla de verlo con sus espectaculares, llamativas y preciosas galas de plumaje nupcial como así ha sido en alguna de mis vistas a este maravillosos enclave cántabro; como este colimbo grande que está mudando y, ahora mismo, es incapaz de volar, colimbo al cual se le nota perfectamente que tiene las alas como recortadas, como a trozos, ave que se irá poniendo espectacular.
Colimbo grande mudando.
Colimbo grande en plumaje nupcial en abril de 2018.
Esos colimbos, de plumaje espectacular y absolutamente precioso, tienen la cabeza y cuello negros y a rayas, pequeñas manchas blancas en la espalda, ojos rojos y pico negro. Esos colimbos grandes que parece que sólo podemos ver en lejanos parajes también los podemos encontrar, algunos años, en las marismas de Santoña.
Este año hay alrededor de catorce ejemplares de colimbo grande. Ejemplares que no paran un sólo instante, entran, salen, entra, salen del agua y, en algunas ocasiones, emergen con su preciada comida que tragan inmediatamente.
Tan pronto están a tu lado como que salen del agua a varias decenas de metros de distancia. Es un magnífico buceador que pasará todo el invierno en las marismas junto con el tercer colimbo, el colimbo chico.
Colimbo chico.
El colimbo chico también viene del ártico. Es el más pequeño y extendido de todos los colimbos; con un pico más fino que llevará inclinado hacia arriba, menos robusto y aspecto más frágil. También se alimentaba constantemente. Su actividad era febril. Se sumergía y salía sin descanso. Nos mostraba su destreza en el buceo. Al igual que el resto de colimbos (y la mayoría de los patos buceadores) tiene las patas muy atrás en el cuerpo para así desplazarse más eficientemente bajo el agua aunque en tierra le hace ser un poco patoso.
Pasará el invierno aquí, en Santoña y luego volverá a sus zonas de cría en el norte de Rusia, Groenlandia, Islandia y norte de Canadá.
Otro de los atractivos de Santoña son las barnaclas carinegras que esta invernada han llegado a su record: 1007 ejemplares están en las marismas. Su número ha ido aumentando exponencialmente en los últimos años, sobre todo por la proliferación de su comida preferida, un alga, la zostera marina de la cual se alimentan y quizás porque en la zona francesa de invernada ya han llegado a su tope de ejemplares y, cada vez más, se van desplazando hasta Santoña.
Este pequeño y oscuro ganso proviene del ártico. De dos zonas concretas: del norte de Rusia la subespecie nominal bernicla y la hrota proveniente de Groenlandia y norte de Canadá. Aquí, en Santoña, la que se encuentra normalmente es la subespecie bernicla, pero este año he tenido la suerte de poder ver una de la subespecie hrota.
Barnacla carinegra de la subespecie hrota proveniente de Groenlandia.
Una entre 1000; una barnacla carinegra con los flancos más blancos que estaba entre todas las bernicla y estaba incluida en la "Lista de aves raras de España" hasta enero de 2018.
Subespecie muy rara de ver en España con dos grandes zonas de reproducción una en Europa (archipiélgago de Svalbard (Noruega), Groenlandia y zonas de Rusia) y otra en Canadá. La población europea pasa el invierno en el noreste de Inglaterra y Dinamarca de donde provendrá, seguramente, el ejemplar que está en Santoña.
Ver a las barnaclas carinegras es un espectáculo increíble. Verlas comer y moverse en las zonas que deja el mar en su bajada en mitad del estuario es algo que te emboba y, la mejor manera de verlas, es desde el Cofre, pequeño barco de Aves cantábricas desde el que Alejandro García con su tranquilidad y serenidad, además de enorme sapiencia y ojo entrenado te muestra todos los habitantes de la bahía (montar en el Cofre es indispensable en toda visita a las marismas de Santoña).
Si verlas impresiona oírlas no es menos. El sonido que emitían mientras comían parecía una verdadera conversación animada en la que todas intentan hablar en mitad de un enorme banquete de zostera..
Zampullines cuellirrojos, negrones especulados y serretas medianas serán parte de la siguiente historia. Otra historia. Otra muestra de la enorme cantidad de vida que se aglutina en las marismas. Otra historia de un lugar increíble que rebosa vida por los cuatro costados.

jueves, 20 de febrero de 2020

Santoña III: colimbo grande y chico.

En esta última entrada sobre las marismas de Santoña quiero comenzar con dos de los colimbos que pasan el invierno en estas marismas: el colimbo grande y colimbo chico.
Colimbos que podemos ver dentro del puerto de Santoña o Colindres, en sus inmediaciones o por la marisma.
El colimbo grande es un ave impresionante, de fuerte pico, cuello robusto y pinta de cormorán cuando lo ves a distancia. Ave proveniente del ártico que cría en Groenlandia, Islandia o Norteamérica que en un grupo muy reducido de ejemplares pasa el invierno en puntos muy concretos de Galicia, Asturias o Cantabria y es Santoña su principal punto de invernada en España.
Es en la propia Santoña, cuando alargan su estancia invernal, donde podemos disfrutar de la maravilla de verlo con sus espectaculares, llamativas y preciosas galas de plumaje nupcial.
Colimbo grande con plumaje nupcial en abril de 2018.
Esos colimbos, de plumaje espectacular y absolutamente precioso, tienen la cabeza y cuello negros y a rayas, pequeñas manchas blancas en la espalda, ojos rojos y pico negro. Esos colimbos grandes que parece que sólo podemos ver en lejanos parajes también los podemos encontrar, algunos años, en las marismas de Santoña.
Pude disfrutar de alrededor de doce ejemplares de colimbo grande. Ejemplares que no paran un sólo instante, entran, salen, entra, salen del agua y, en algunas ocasiones, emergen con su preciada comida ya sea un cangrejo, al que lo primero que hacen es quitarle las patas una a una para evitar riesgos o un pequeño pez plano que tragan inmediatamente.
Tan pronto están a tu lado como que salen del agua a varias decenas de metros de distancia. Es un magnífico buceador que pasará todo el invierno en las marismas junto con otro colimbo, el colimbo chico.
El colimbo chico también viene del ártico. Es el más pequeño y extendido de todos los colimbos; con un pico más fino que llevará inclinado hacia arriba, menos robusto y aspecto más frágil. También se alimentaba constantemente. Su actividad era febril. Se sumergía y salía sin descanso. Nos mostraba su destreza en el buceo. Al igual que el colimbo grande (y la mayoría de los patos buceadores) tiene las patas muy atrás en el cuerpo para así desplazarse más eficientemente bajo el agua aunque en tierra le hace ser un poco patoso.
Pasará el invierno aquí, en Santoña y luego volverá a sus zonas de cría en el norte de Rusia, Groenlandia, Islandia y norte de Canadá.
Miles de aves se mueven en las marismas. Miles de aves entre las cuales siempre se encuentran aves anilladas. Aves que nos cuentan su historia. Aves que tienes que buscar. Aves que tratas de leer y te producen una enorme satisfacción cuando te mandan su historial y descubres su vida.
Puede ver 16 aves anilladas pero leer completas solamente 9. La primera historia nos la cuenta un charrán patinegro, el L4A, anillado el 14-6-2019 en Dinamarca, siendo esta su primera observación fuera de su país de anillamiento. Unos 1.600 km lo separan de su lugar de nacimiento.
La gaviota reidora con anilla J47T anillada el 19-6-2015 en Noruega es un verdadero reloj de precisión. Desde que fue anillada siempre hace el mismo recorrido triangular, cuyos vértices son: Noruega, Gran Bretaña y Cantabria (en la localidad de Limpias).
Esta gaviota reidora se mueve entre estos tres puntos: en Noruega pasa la temporada de cría en los meses de mayo, junio y julio después migra hasta Gran Bretaña donde estará desde agosto hasta que marche a Limpias (Cantabria) donde pasará el invierno para nuevamente en marzo, abril regresar a Gran Bretaña y desde ahí volver a su lugar de cría en Noruega. Este recorrido lo ha hecho desde que fue anillada en 2015 con una gran regularidad y exactitud.
También pude ver tres gaviotas sombrías francesas: 3:GJD (sin datos de anillamiento pero presumiblemente anillada en 2019), la R:1A5 (anillada el 23-7-2019) y la R:Y2C anillada el 15-6-2016) anilladas estas dos últimas en la Réserve Naturelle de Lilleau des Niges (Francia) y que todos los inviernos se ven regularmente en Santoña.
Dos gaviotas patiamarillas vascas: la C86:G (anillada el 23-6-2018 en Ulía-San Sebastián) y la 4BLL (anillada el 21-6-2018 en Izaro Bermeo- Vizcaya) también invernaban en la zona.
Otra de las aves mas abundantes en Santoña son los zarapitos ya sean reales o trinadores. Aves zancudas de pico curvo y esbelta figura que patrullan los limos en busca de alimento. Entre ellos pude ver un zarapito real anillado (lo había visto en anteriores visitas) con anillas de colores.
Zarapito real anillado el 16-1-2015 allí mismo, en Cicero, donde tiene todas sus observaciones entre agosto y finales de febrero, después, en la época de cría, desaparece. ¿Dónde irá? ¿Dónde criará?
Gaviones, ánades rabudos, agujas colinegras y colipintas, vuelvepiedras, ostreros, correlimos,...todos tiene cabida en Santoña. Todos conviven en un entorno de ensueño.
Gavión atlántico.
Ánades rabudos.
Las marismas de Santoña son un hervidero de vida, miles de aves pasan el invierno en este entorno privilegiado, entorno que hay que descubrir. Entorno al que me he querido acercar en estas tres entradas par mostrar una mínima parte de toda la enorme biodiversidad que atesora. Santoña, un lugar que hay que conocer.

lunes, 7 de mayo de 2018

Otra Santoña.

Hace, aproximadamente un mes, pude disfrutar de una Santoña diferente. Una Santoña fuera de la plena invernada. Una Santoña en la que unos vienen, otros se van y algunos se quedan.
La invernada ha terminado. Estamos en pleno movimiento de aves que se desplazan de sus zonas de invernada a sus zonas de cría; que se mueven, que llegan a Santoña de paso para descansar durante unos días o para criar. Así pude ver varias garzas imperiales que se empiezan a asentar entre los carrizos para tomar posesión de sus territorios o a los charranes comunes que se lanzaban como verdaderos misiles sobre el agua; o a varias cercetas carretonas que estarán unos días y continuarán a sus cuarteles de cría, como las espátulas que les están poniendo plataformas para criar pero son reacias a hacerlo.
Garza imperial.
Cerceta carretona.
Charrán común.
Otras, han estado un tiempo y marcharán, como un grupo de preciosos moritos que han pasado parte del invierno en estas lagunas o los imponentes colimbos chicos y grandes que están alargando su estancia para ponerse con sus mejores trajes de gala.
Espátulas y moritos.
Colimbo grande. Arriba con plumaje de invierno y abajo nupcial.
Arao dormitando en el puerto.
Un solitario arao descansa en el puerto antes de su partida…¿o no? Como le sucede a las dos grandes estrellas de Santoña el zarapito trinador americano y el eider común que están tan a gusto que aquí continúan para deleite de todos los visitantes a este precioso lugar.
Zarapito trinador americano.
Eider común.
Los grandes bandos se han ido pero gaviotas patiamarillas, reidoras y alguna cabecinegra sobrevuelan la bahía; zarapitos reales y trinadores, agujas colinegras y colipintas, ostreros, negrón común, zampullines cuellinegros, cormoranes grandes y moñudos, chorlitos grises o archibebes se mueven por las lagunas y marismas.
Zampullín cuellinegro.
Pero en Santoña hay más…es increíble la sensación de ver buitres leonados volando sobre el mar o junto a los acantilados o ver un roquero solitario asomado al azul del Cantábrico.
Buitres leonados en el acantilado marino.
Roquero solitario.
Algunos ya están en pleno proceso de cría, como los cisnes o disputando sus territorios como esta preciosa focha leucística que se peleaba con toda aquella que quisiera acercarse a su zona de cría y otros, como los gaviones atlánticos que pronto sorprenderán a más de uno con su cría definitiva en estas marismas.
Focha común leucística.
Santoña siempre sorprende. Esta entrada, eminentemente de fotografías, está dedicada a todos aquellos que Santoña ha atrapado entre sus redes; me considero uno de ellos. Si queréis saber absolutamente todo lo que se mueve y cuando se mueve por Santoña y por Cantabria, no dejéis de tener el magnífico libro de Ernesto Villodas: "Cuándo y dónde ver aves en Cantabria".