Se cumplen 10 años desde que este humilde blog comenzó a andar. 10 años…quién lo diría, nunca lo hubiera imaginado. 10 años en los que los blogs han pasado de ser reconocidos y valorados, de existir un gran elenco de magníficos blogs que han ido desapareciendo por el abrumador poder y empuje de las redes sociales: la inmediatez, la agilidad y el alcance de estas han ido arrinconando y haciendo que muchos grandes blog hayan desaparecido (gran pérdida de transmisión de sabiduría).
Los blogs están de capa caída. Los blog han ido decayendo pero los que se mantienen siguen siendo una magnífica ventana a la naturaleza, a la difusión de sus valores, a la educación ambiental. Los blogs y las redes sociales deberían de ser capaces de coexistir, de ser complementarios pero mantener un blog es mucho mas complicado que hacer un post en una red social.
Mantener un blog es arduo, complicado y tienes que ser muy constante para no desanimarte, para no dejarlo. Debes de tener entusiasmo por hacer algo que te gusta, a este entusiasmo hay que añadirle el deseo de transmitir, de enseñar, de contar historias. Todo este entusiasmo y deseo de trasmisión serían inútiles sin la constancia. Eso es mantener un blog.
10 años de historias. 10 años de educación ambiental. 10 años de dar a conocer los valores medioambientales de mi provincia: Zamora (aunque no sólo). 10 años en los que espero haber llegado a toda la gente que lo visita.
Después de 10 años, casi 581.000 visitas (102.000 en el último año) de todas las partes del mundo, 462 entradas, 2.355 comentarios, una media en el último año de más 10.000 visitas mensuales y un libro: “Observaciones de campo del lobo ibérico” que nació en el blog... aquí seguimos.
Para celebrarlo he querido poner esta foto especial, foto de un lobo ibérico a punto de cruzar una carretera zamorana, foto que, seguramente, formará parte de un nuevo libro, una foto con una historia, una foto de un animal mítico, odiado y admirado a partes iguales, un animal que sigue en el centro de todas las críticas y extremos, un animal vilipendiado y admirado, un icono que no podemos permitirnos el lujo de perder.