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miércoles, 8 de abril de 2015

Cercetas carretonas, patos colorados y la explosión de la primavera.

La primavera ha explotado por los cuatro costados. Estos días el campo ha cambiado y se ha inundado de sonido y color; verdes intensos, amarillos, rojos, blancos o morados adornan nuestras tierras a la vez que los sonidos de los pájaros cantando sin parar le dan una banda sonora espectacular digna de la mejor película del mismísimo Hollywood.
Triguero cantando a los cuatro vientos.
En esta explosión de la primavera he tenido la suerte de localizar nuevos ejemplares de cerceta carretona y pato colorado en las graveras de Coreses.
Pareja de cerceta carretona,
además de combatiente y agachadiza común.
El pasado día 8 de marzo Alfonso Rodrigo localizó un macho de cerceta carretona en las graveras, macho del que solamente pudimos disfrutar un día y que desapareció hasta este pasado día 6 de abril en el que, para mi sorpresa, una pareja de cercetas carretonas se encontraba en una de las pequeñas lagunas y, al día siguiente, apareció una pareja más, por lo tanto, dos parejas se encuentran ahora mismo en las graveras de Coreses.
Dos parejas de cerceta carretona junto a un combatiente
y un chorlitejo chico más atrás.
Dos parejas de preciosas cercetas carretonas que se mueven por la tranquila laguna en busca de comida y descansan plácidamente al sol. Quién sabe si se van a quedar a criar aquí o no, saldremos de dudas próximamente.
La segunda sorpresa fue el descubrimiento de un nuevo pato colorado, el noveno del año ya que desde que Alfonso Rodrigo descubrió dos parejas el pasado 8 de marzo, su número ha ido aumentando hasta los 8 ejemplares que localizaron Cristian Osorio y Estrella Huerga el pasado 21 de marzo.
Ocho ejemplares de pato colorado.
El macho mudando hace el noveno ejemplar de pato colorado
que hay en las graveras de Coreses.
Este noveno pato colorado es un tanto especial ya que es un macho que está mudando, aún siendo una época tan tardía. En un primer vistazo me pareció una hembra pero, más tarde, por su color rojizo del pico daba la impresión de ser un macho, algo que Pedro, pajarero zamorano afincado en Valladolid y que coincidió conmigo en el mismo lugar, también pensaba, hecho corroborado por Cristian Osorio.
Los dos últimos años han supuesto un antes y un después en la presencia del pato colorado en nuestra provincia con la aparición de numerosos ejemplares y la primera vez que cría esta especie en nuestro territorio.
El resto de ejemplares se están moviendo y asentando en diferentes graveras en las que, confiemos y esperemos, alguna de ellas vuelva a criar ya que están en los prolegómenos con los machos preciosos, con sus tonalidades de color intensas y espectaculares sacando comida del fondo de las lagunas y ofreciéndosela a las hembras que rápidamente la aceptan.
La primavera está en plena ebullición y multitud de animales están construyendo sus nidos, adecentándolos, en pleno cortejo o incluso ya he podido ver las primeras polladas de gorrión común, jilguero o ánade azulón que intentan sobrevivir a la multitud de peligros que les acechan.
Gorrión molinero saliendo del nido.
Pollada de once pequeños azulones.
Nuevas aves van apareciendo en nuestros campos como la garza imperial, la golondrina, el cuco, el ruiseñor común o el águila culebrera que llegan para quedarse y criar entre nosotros, además, los galápagos vuelven a salir de sus letargos para comenzar una nueva época de su vida en la que podemos observarlos mientras se solean plácidamente sobre rocas, palos o juncos.
Garza imperial entre los juncos.
Águila culebrera sobre una torreta.
Cogujada montesina en pleno cortejo.
Zerynthia rumina.
Sonido y color son dos características de este tiempo; color que también ponen las bellas mariposas que nos muestran su maravillosa gama de colores y combinaciones que no me dejan de sorprender ya que este es mi segundo año haciéndoles caso e intentando conocer e identificar más especies, algo que me parece fascinante y apasionante a partes iguales, pero las mariposas las dejo para la siguiente entrada en la que contaré mis nuevas sensaciones y experiencias con estos animales tan bellos, espectaculares y fascinantes.
La primavera ha llegado, comienza una nueva vida.

sábado, 2 de marzo de 2013

En el territorio del lince III.

Esta nueva entrada acerca del territorio del lince va a ir dedicada a los pequeños pájaros que pueblan los montes, los valles y los roquedos de esa magnífica sierra que rebosa vida por los cuatro costados. Evidentemente hay más de los que voy a enumerar pero hablaré de los que pudimos disfrutar a lo largo de los días en los que buscábamos al gran gato rabón.
Pito real cantando.
Entre los más comunes y escandalosos pudimos ver a los rabilargos, los pitos reales y las urracas. Los primeros son muy abundantes y vistosos, los segundos estaban reclamando constantemente y las terceras son un indicador que no hay que despreciar cuando buscas al lince ya que en muchas ocasiones te pueden indicar donde está el tan deseado y buscado lince ibérico.
Rabilargos buscado de comer.
Perdiz roja.
Otras que estaban como locas cantando eran las perdices. Constantemente se oían los canticos de los machos subidos en alguna peña o se veían parejas corretear entre las hierbas.
Entre las currucas pudimos ver y disfrutar de la curruca cabecinegra, la capirotada y la rabilarga que se movían constantemente entre los arbustos y los árboles.
Curruca cabecinegra.
Curruca rabilarga.
Los herrerillos comunes y capuchinos, verderones, verdecillos, las tarabillas comunes, los carboneros comunes y garrapinos, mosquiteros y pinzones comunes o los petirrojos no paraban de cantar y moverse sin descanso como si les hubieran dado cuerda.
Carbonero.
Hembra de tarabilla común.
Macho de tarabilla común.
Pinzón común.
Petirrojo.
Herrerillo capuchino.
El comienzo de la primavera tenía alterados a muchos de los habitantes de la sierra que marcaban territorios o buscaban pareja desesperadamente.
Las chovas piquirrojas chillaban por encima nuestro o se posaban en los roquedos cercanos y el roquero solitario se exhibía orgullosamente sobre las rocas mientras un zorzal charlo nos miraba entre intrigado y sorprendido.
Roquero solitario.
Zorzal charlo.
La vida se movía sin descanso. El cántico de los pájaros, sus colores o sus vuelos acrobáticos nos dejaban impresionados ante tal cantidad de biodiversidad. Las muy abundantes palomas torcaces pasaban en buenos bandos o los estorninos negros y pintos o los solitarios mirlos comunes se mostraban sin descanso.
Abubilla.
De alguna abubilla, triguero, mito, avión común y roquero también pudimos disfrutar en este sin fin constante de pájaros y más pájaros que aparecían y desaparecían tanto donde nos encontrábamos apostados como en los caminos hasta llegar allí.
Triguero.
Más de cuarenta pájaros diferentes pudimos observar y disfrutar. Pájaros que viven en el territorio del lince, un lugar privilegiado y hermoso que tenemos la responsabilidad de conservar.