viernes, 30 de junio de 2023

Documental: el lobo y el fuego por alumnos de 3º ESO.

Educación ambiental. Dos palabras maravillosas que deberían de formar parte de nuestra vida así, como están, juntas. La pena es que no se enseña. No forma parte de nuestro sistema educativo y todo lo que se hace al respecto surge de acciones personales o privadas con puntuales programas educativos de administraciones públicas. Educar a los niños y jóvenes en el respeto y cuidado del medio ambiente se puede hacer desde muchos puntos de vista y desde diferentes ángulos. Educar es una tarea apasionante y educar en el medio ambiente que nos rodea lo es más.
Dentro de las pocas iniciativas en relación con la educación ambiental se encuentra el programa que se desarrolla en el CEAm de Villardeciervos (Zamora) dependiente del Ministerio de Educación y Formación Profesional. Programa en el que el C. Amor de Dios de Toro participó mediante un proyecto relacionado con el lobo y los incendios acaecidos en el verano de 2022 en la Sierra de la Culebra.
Durante una semana estuvimos en el CEAm de Villardeciervos participando en sus programas y actividades ambientales a los que añadimos la realización de nuestro video-documental cuyo eje vertebrador era el lobo y los incendios.
Entrevistamos a gente relacionada con el mundo del lobo: ganadero, biólogo, propietarios de hostelería y alimentación, gente de la zona, pastor, profesional de autobús…queríamos ver sus diferentes puntos de vista acerca del lobo, su situación en la zona y su relación con él. Además hablamos con gente que nos contó su experiencia y sentimientos acerca de los incendios del verano 2022 para terminar en una disquisición acerca de qué ha pasado con los lobos tras el fatídico incendio.
Trabajo laborioso que supuso que los alumnos vieran al lobo en toda su amplitud sin centrarnos en todo lo bueno o todo lo malo condicionado por años y años de persecución. Realizamos charlas para el conocimiento del lobo (su vida diaria) y todo lo que pasó en los terribles incendios del verano de 2022.
Video documental que supuso un gran trabajo realizado por los alumnos de 3º ESO junto su profesor José Barrueso en el que se muestra, simple y llanamente, la realidad y opiniones de la gente de la zona: sus sentimientos, opiniones y valoraciones sobre el lobo y los incendios.
Lo hemos hecho con un fin educativo ya que es necesario conocer para poder valorar y respetar. No somos profesionales, el vídeo documental tendrá sus fallos pero está realizado con una gran ilusión y respeto. Esperamos que os guste.
Podéis verlo pinchando sobre la imagen.

domingo, 11 de junio de 2023

Falaropo picofino en Villafáfila con sorpresa final.

La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila nos sigue deparando sorpresas en una primavera inolvidable. El agua es vida y un imán para las aves. Ayer Alfonso Rodrigo localizó una hembra de falaropo picofino (Phalaropus lobatus) en una de sus lagunas renacidas con las lluvias de estos días.
Una preciosidad de ave que tenía muchas ganas de poder ver a la que las fotografías no le hacen justicia pero, en Villafáfila, las distancias suelen ser enormes.
Villafáfila está imponente. Las lluvias de estos días han logrado que las lagunas estén prácticamente llenas, más innumerables encharcamientos que dan a la reserva un aspecto fantástico y más teniendo en cuenta que estamos a mediados del mes de junio.
No sé la razón pero los falaropos son una de mis aves favoritas. Me parecen un ave frágil y dura a la vez, hermosa y delicada a la par que muy curiosa en sus comportamientos. Este año en Villafáfila se han visto falaropo picogrueso (recordar aquí una entrada que le dediqué) y la preciosa hembra en plumaje nupcial de falaropo picofino que Alfonso Rodrigo descubrió ayer.
El falaropo picofino es el más pequeño de los falaropos, se reproduce en torno al Ártico (Islandia, norte de Europa y Asia, Norteamérica y Groenlandia) y hace una curiosa migración de miles de kilómetros perfectamente explicada en este magnífico artículo publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution: “Cuando llega el invierno, las poblaciones de falaropo picofino del paleártico occidental migran hacia dos destinos bien alejados: el océano Pacífico o el mar de Arabia. Con ello siguen una estrategia de división migratoria excepcional y nunca antes descrita en esta área geográfica.
Una parte de las poblaciones de aves, las que crían en Groenlandia, Islandia y las islas británicas atraviesan más de 10.000 kilómetros hasta llegar al océano Pacífico, mientras que las poblaciones de Escandinavia y de Rusia ponen rumbo hacia el mar de Arabia en el océano Índico, a más de 6.000 kilómetros del área de cría”. (Artículo completo aquí, muy recomendable e interesante su lectura).
Mi telescopio escudriñaba la alfombra de vegetación en la que veía moverse algo pero no lograba identificar. Se movía inquieto entre las hierbas. Tenía que ser el falaropo picofino pero no salía y no podía cerciorarme de que era él. Pasado un buen rato apareció: un vuelo corto le permitió salir de la alfombra vegetal para aparecer en agua abierta y mostrarme toda su belleza. Comenzó a acicalarse, estirarse y dar suaves aleteos en el sitio que le hacían levantarse mínimamente de la superficie de la laguna.
Tras el acicalamiento exhaustivo que duró unos minutos se movió capturando insectos sobre la superficie del agua para, en otro vuelo corto y ágil, volver a la alfombra vegetal de la que había salido.
Esta preciosa hembra es un migrante muy escaso en la Península Ibérica. Hembra que como todas las de su especie son un poco más grandes y con el plumaje más vistoso que los machos, son ellas las que hacen una exhibición de cortejo y tras poner los huevos abandonan el nido. Es el macho el que los incubará y criará a los pequeños falaropos, es decir, los roles sexuales están invertidos con relación a la mayoría de especies.
Preciosa hembra de pico delgado y puntiagudo, parche rojizo en el cuello y garganta blanca que no volvió a salir y continuará su largo viaje de retorno a sus zonas de cría en Ártico.
Pero una nueva sorpresa apareció ante mí: una preciosa carraca europea. Ave que cada vez es más escasa en nuestra zona. Ave de preciosos tonos azules acompañados de un castaño rojizo que redondeó la observación del falaropo picofino.

miércoles, 7 de junio de 2023

Territorio de galápagos y molinos.

Las riberas sayaguesas son un paseo estimulante y maravilloso en primavera. El agua, los colores, los sonidos y los silencios se entremezclan formando un conjunto de sensaciones que te van abordando según caminas por sus orillas.
Por una de esas riberas salpicadas de viejos molinos anduvimos hace unos días. Las flores formaban grandes alfombras que cubrían la superficie del agua entre las que sonaba y resonaba el croar de las ranas que tenían un coro de concurso mientras un alcaudón común vigilaba desde su atalaya o un cuco entonaba su melancólico canto entre los árboles.
En esta época del año hay unos habitantes muy especiales en la ribera, los galápagos europeos.
En esta visita teníamos compañía: tres curiosos niños querían ver los galápagos, mi hija, ducha en estos menesteres hacía de orgullosa anfitriona ante sus amigos que caminaban expectantes hasta que descubrimos los primeros galápagos.
Galápagos esquivos y escurridizos que nos obligaban a descubrirlos de lejos y acercarnos con enorme sigilo para poder verlos ya que al menor ruido se lanzaban rápidamente al agua, a la protección del riachuelo.
Niños que sabían cómo debían de comportarse para poder observarlos y lo hicieron tan bien que pudieron disfrutar de un buen número de ejemplares y algunos de ellos muy cerca ante su asombro y sorpresa.
En cuanto los rayos de sol iluminaron la rivera aparecieron. Ahí estaban termorregulándose sobre las rocas y, ante el mínimo atisbo de peligro, lanzándose a la seguridad del agua.
La ribera está preciosa. Flores. Verde. Cánticos de pájaros, de ranas nos acompañan en el recorrido y, las mariposas, que despliegan toda su belleza de color y diseño en cada recodo del riachuelo.
Los galápagos europeos seguían apareciendo asomados en la superficie del agua o sobre las rocas; ahí estaban, soleándose, alerta. No todos los galápagos que vimos fueron europeos también vimos un ejemplar de galápago leproso en compañía de varios europeos sobre las rocas de la orilla.
Galápago europeo arriba y leproso al borde del agua.
Tanto los galápagos europeos como los leprosos tienen un crecimiento muy lento, por lo tanto alcanzan la madurez sexual muy tarde; los europeos a los 12-13 años en los machos y en las hembras a los 18-20 años. Por su parte en el leproso los machos lo hacen a los 6 ó 7 años y las hembras a los 10 años. Su proceso de cría es muy lento y siempre es una maravilla y una gozada poder contemplar un pequeño galápago europeo como el que nos encontramos junto a los adultos.
La hembra saldrá del agua, hará un agujero y pondrá alrededor de dieciocho huevos que eclosionarán en más o menos dos meses. Este proceso de puesta y el nacimiento de los pequeños galápagos es un periodo crítico en la vida de las hembras y de las crías que pueden llegar a ser predadas en más de un noventa por ciento, cifras enormes que suponen una gran perdida de ejemplares.
Alcaudón común.
Multitud de aves nos acompañaron en el recorrido, desde milano negro hasta águila calzada pasando por abejarucos, alcaudón común o cuco que salpicaron el recorrido con sus vuelos o cánticos como el tan característico de la oropéndola.
Las riberas sayaguesas albergan una de las últimas buenas poblaciones de galápago europeo catalogado como "vulnerable" siendo "...el sur-oeste de Zamora y alguna zona del norte, oeste de Salamanca y el sur de Ávila donde se presentan las mejores poblaciones...El mayor número de ejemplares observados se presentan en el cuadrante suroeste de Zamora y en el cuadrante noroeste de Salamanca. Cabe destacar también un núcleo importante en al norte de Zamora y toda la franja oeste y sur de Salamanca" (Extraído del magnífico trabajo: "Distribución y estado de conservación de los galápagos autóctonos, Emys orbicularis y Mauremys leprosa en Castilla y León". De Gonzalo Alarcos, Fabio Flechoso, Miguel Lizana, Jaime Madrigal y Francisco Álvarez).
Las poblaciones de galápagos van disminuyendo poco a poco. Los científicos exponen diversas razones de esta decadencia. Entre ellas destacan la destrucción de su hábitat, la introducción de especies exóticas y la fragmentación de sus poblaciones.
La ribera por la que íbamos tenía algo más: etnografía e historia salpicada de viejos molinos que nos cuentan sus vidas pasadas como viejos fantasmas que resurgen del olvido. Un ejemplo es el molino de la Resbaladera en el que entramos y pudimos disfrutar de su rehabilitación para contar su existencia a todo aquel que quiera pasar por allí. 
Molino, aserradero, batán y mini central eléctrica que fue evolucionando con los tiempos hasta desaparecer y ser recuperado para contarnos su dilatada y sufrida historia.
El tiempo pasó volando, la mañana se terminaba; era la hora de comer, Mateo, Pilar, Geno y Manolo nos habían acompañado a Lucía, Isa y a mí en un entorno precioso, entorno en el que habíamos entrado en el territorio de los galápagos europeos, en una de las pocas zonas que van quedando con una excelente población de estos hermosos animales.

miércoles, 31 de mayo de 2023

Alcaudón norteño estepario en Villafáfila (Zamora).

El pasado 25 de mayo, Jesús Calderón localizó en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila (Zamora) un alcaudón norteño de la subespecie esteparia (Lanius excubitor pallidirostris). Dos días después, al amanecer, me encontraba esperando a ver si lo podía localizar. 
Después de casi dos horas de búsqueda apareció volando y se posó en una de las señales donde comenzó a acicalarse su precioso plumaje mojado por las tormentas de la noche.
Resulta impactante observar las evoluciones de un alcaudón proveniente de las estepas del centro de Asia en plena estepa cerealista zamorana. Alcaudón que se reproduce “desde el suroeste de Rusia y el noreste de Irán hacia el este hasta el sur de Mongolia, el oeste de China, el sureste de Afganistán y el suroeste de Pakistán; parcialmente migratoria, al sur del noreste de África (hasta Sudán y el noroeste de Somalia), la Península Arábiga y el noroeste de la India”.
El alcaudón se limpiaba el plumaje tranquilamente mientras las pagazas piconegras y las gaviotas reidoras volaban de la laguna a los campos en busca de alimento, un escribano triguero cantaba a la mañana y una pareja de collalbas grises observaban al alcaudón que terminaba su aseo matinal.
La aparición de este ejemplar de alcaudón norteño estepario es una fantástica y rarísima observación de las poquísimas que hay en España. Es la quinta vez que se ve un alcaudón de esta subespecie en nuestro país. Las observaciones históricas son las siguientes: (fuente Reservoir Birds)
29-11-2016: Jesús Nieto en la desembocadura del río Andarax (Almería). Primera observación para España
16-1-2017: Alfonso Barragán en Coria del Río (Sevilla).
2-3-2018: Joan Goy en Serra de Daró (Girona).
22-11-2018: Vicente Tamarit en Erms de la Tancada, Delta del Ebro (Tarragona).
El pequeño alcaudón terminó de limpiarse y secarse su plumaje, estiró las alas y se lanzó como un pequeño misil al camino para capturar un insecto y volver a uno de los postes desde el que continuaba observando a sus posibles presas.
Se lanzaba al camino, capturaba un insecto y volvía a uno de los posaderos junto al camino. Operación que realizó en varias ocasiones con una enorme eficacia. Operación que se vio interrumpida cuando una collalba gris se aproximó a la zona en la que se encontraba cazando el alcaudón y este se lanzó a por ella echándola con gran agresividad de la zona que consideraba suya para seguir capturando pequeños insectos.
El tener a este alcaudón norteño estepario en la provincia de Zamora es un hecho verdaderamente increíble, de una enorme importancia ya que supone el quinto registro histórico para España y la primera vez que se ve esta especie en el interior peninsular. Todo un lujo.

domingo, 14 de mayo de 2023

Tres garcillas cangrejeras.

Hace unos días me encontraba en un punto del embalse de Ricobayo que este año, si no cometen el delito de volver a vaciarlo de forma cruel con el único fin de ganar dinero sin importar los enormes perjuicios ocasionados al medioambiente y a los pueblos de su entorno, volverá a disponer de agua y a darnos grandes alegrías a nivel ornitológico.
Unos chorlitejos chicos se movían nerviosos por la orilla mientras una oropéndola entonaba su característico canto cuando un punto color crema llamó mi atención: una preciosa garcilla cangrejera venía por la orilla alimentándose sin parar. 
Rápidamente me centré en ella y me di cuenta que venía acompañada de otro ejemplar muy cerca de ella y un tercero un poco más adelante. Los tres venían andando directamente hacia la posición en la que me encontraba.
El río Esla nace en la cordillera Cantábrica, en León, en el valle de Valdeburón. Es el río más largo de la península ibérica que no desemboca en el mar, después de 287 km se une al río Duero, siendo su afluente más importante.
Río Esla que los romanos llamaron Astura, de donde recibieron su nombre los astures, que eran los que vivían en sus orillas. En época romana los astures ocupaban Asturias, gran parte de las provincias de León y Zamora, parte del noroeste de Portugal y oeste de Orense y Lugo.
El río Esla entra en la provincia de Zamora por el noreste, zona de Castrogonzalo, atravesándola de norte a sur hasta su desembocadura en el río Duero entre los términos de Villaseco del Pan, Moral de Sayago y Villalcampo en una zona de una enorme belleza. En su discurrir por la provincia zamorana baña fértiles tierras en los valles y forma los arribanzos (forman parte del parque Natural de los Arribes del Duero). En su curso bajo se comenzó a construir la presa de Ricobayo el 15 de mayo de 1929 finalizándose en enero de 1935.
Embalse en el que me encontraba observando detenidamente las evoluciones de las garcillas cangrejeras que no paraban ni un sólo instante de alimentarse. Su dieta era muy variada, tan pronto echaban a correr para capturar un saltamontes como que se llevaban al pico un largo gusano sacado de entre la maleza o capturaban una de las numerosas libélulas que se movían por la orilla, incluso alguna mariposa les sirvió de alimento. No desdeñaban nada. Estaban hambrientas.
En una ocasión una de las garcillas cangrejeras se quedó quieta en el agua, hierática, inmóvil, se agachó hasta quedarse con el cuerpo paralelo a la superficie del agua como si de una lanza se tratara.
Ni un movimiento. Quieta. Observaba. Mirada fija en la superficie del agua. Posición como si de una leona se tratara en pos de cualquier cebra, ñú o gacela. Pegada al agua. Horizontal. Tensa. De repente, como si hubieran activado un resorte imaginario, se lanzó como una certera lanza arrojada por un experto pescador para introducir la cabeza terminada en el largo y puntiagudo pico dentro del agua y salir con un pequeño pez a modo de trofeo que rápidamente sacó hacia la orilla y se lo tragó.
En la primavera-verano de 2016 se constató la cría, por primera vez en la provincia de Zamora, (y en Castilla y León) de esta especie. Zona de cría más al norte de la península ibérica. En ese momento criaron dos parejas consiguiendo sacar siete pollos adelante, un hecho histórico.
Las tres garcillas cangrejeras se continuaban acercando sin importarles que yo estuviera ahí sin perder detalle de sus evoluciones, estaban ansiosas por alimentarse sin demora y lo demostraban constantemente.
La garcilla cangrejera es más pequeña que la garceta común y garcilla bueyera; su área de reproducción es: “Europa mediterránea, el norte y este de África. Existe la presencia en el Cáucaso, Mar Negro, Mar Caspio y Mar de Aral. Durante el invierno, se dirigen a África subsahariana.
En España se puede ver por el delta del Ebro, las marismas del Guadalquivir, la albufera de Valencia y el embalse de El Hondo y salinas de Santa Pola, en Alicante”. (Página especies protegidas).
Me fui y las dejé alimentándose sin parar. Había disfrutado enormemente de un ave poco habitual para nuestra tierra, un ave verdaderamente hermosa, curiosa y rara de ver a tan corta distancia, todo un deleite para los sentidos.

sábado, 29 de abril de 2023

Recuperación del águila imperial ibérica.

Hace unos días pude ver un precioso pajizo de segundo año de águila imperial ibérica muy cerca de Zamora ciudad. Ave majestuosa y llena de romanticismo que me produjo una enorme satisfacción ver ya que esta especie, en los últimos años, se ha ido recuperando poco a poco de una lenta agonía que la tuvo al borde de la extinción.
El águila imperial ibérica ha pasado por un periodo crítico que estuvo a punto de condenarla a la extinción. Está incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con la categoría de En Peligro de Extinción. El águila imperial ibérica es una de esas especies emblemáticas que se mueven entre el mito, el romanticismo y la realidad.
Águila imperial ibérica en el Parque Nacional de Doñana,
uno de sus últimos refugios en el periodo crítico de los años 70 del S.XX.
En agosto de 2012 tuve la inmensa suerte de verla por primera vez en mi provincia, Zamora, observación que me impresionó porque la pude ver en un intento de caza; desde ese momento la he visto en diversas ocasiones en diferentes puntos del territorio provincial y, en el año 2018, se produjo la maravillosa noticia de que, por primera vez, criara en nuestra provincia.
Imágenes de las primeras águilas imperiales
nacidas en la provincia de Zamora.
En la provincia de Zamora cada vez se están viendo en más puntos y con más asiduidad lo que va indicando que su recuperación es cada vez más patente.
El águila imperial ibérica es un mito. Un mito que estuvo a punto de desaparecer, a punto de extinguirse por culpa del hombre; pensemos que en 1974 se localizaron, solamente, 38 parejas en toda la península ibérica.
Esta ave emblemática apareció para la ornitología en la parte final del romanticismo europeo, en 1861, en el boletín de actas de la XIII Reunión de la Sociedad Ornitológica de Alemania donde Ludwig Brehm hizo “la primera descripción para la ciencia de una nueva especie de águila y la propuesta de que se denomine águila del príncipe Adalberto, con el nombre científico de Aquila adalberti, en homenaje a S.A.R. el príncipe Adalberto de Baviera (1828-1875)” (texto extraído del libro “El águila imperial ibérica” de Luis Mariano González y Andoni Canela).
En el mismo libro podemos leer: “Ludwig Brehm describió esta nueva especie de águila basándose en cinco ejemplares obtenidos por su hijo Reinhold en 1860 y 1861 en Madrid. En la publicación compara su plumaje y medidas con los de otras águilas con las que podía confundirse, como el águila rapaz (Aquila rapax) o el águila imperial oriental (Aquila heliaca), y llega a la conclusión de que se trata de una nueva especie diferente”.
En 1957, el fotógrafo Eric Hosking, integrante de la famosa expedición británica al Parque Nacional de Doñana, tomó la primera fotografía conocida de la especie, apareciendo en la revista The Sphere, en National Geographic y en el ABC.
Primera fotografía conocida del águila imperial ibérica.
Ha pasado de estar en estado crítico a irse recuperando poco a poco; para hacerse una idea basten los siguientes datos: en 1974 se localizaron 38 parejas; en 1986: 106; en 2003:184; en 2008: 251; en 2011: 327 (datos extraídos del libro: “El águila imperial ibérica” de Luis Mariano González y Andoni Canela). Si seguimos en sucesivos años: en 2011: 327 parejas; en 2012: 350 parejas; en 2013: 407; en 2017: 520 en España y 16 en Portugal hasta las, aproximadamente, 600 parejas en la actualidad.
Datos que son lo suficientemente elocuentes como para dar a entender que ha estado al borde de la desaparición y va despuntando con paso lento pero firme y decidido hacia la salvación.
¿Y en Castilla y León? En el informe de “Seguimiento del estado de conservación del águila imperial en Castilla y León. Año 2021” (Informe elaborado por la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León) se puede leer: “En Castilla y León En los años 70, alcanzó su mínimo poblacional y, en los primeros censos completos en los años 80, la población reproductora se estimó en poco más de una decena de parejas (16 parejas a finales de los 90), restringidas en Ávila y Segovia (Blanco y González, 1992; Caballero, 1991; Garzón et al., 1984 González et al., 1987; González et al., 2008).
En 2005 se detectó un aumento de la población hasta las 25 parejas, 46 parejas en 2010, 74 en 2015, y a partir del año 2019 se registró, por primera vez desde su seguimiento, un número de parejas por encima de la centena (Junta de Castilla y León, 2020)”.
En la temporada de cría del año 2021 se contabilizaron un total de 131 territorios en Castilla y León.
Datos y gráficos extraídos del informe de
“Seguimiento del estado de conservación
del águila imperial en Castilla y León. Año 2021” 
En el mismo informe referente a la provincia de Zamora se puede leer: “La primera pareja de águila imperial nidificante en la provincia de Zamora se localizó en el año 2018, con un resultado de dos pollos volados. En los años siguientes, esta pareja ha continuado reproduciéndose en el mismo territorio, sacando al menos un pollo adelante. Además, la población zamorana de águila imperial va aumentando paulatinamente, con dos territorios localizados en el año 2021”.

Actualmente, en 2023, el número de territorios ha aumentado con toda seguridad ya que las observaciones de águila imperial ibérica se han multiplicado en número y en asiduidad en diferentes zonas de la provincia desde el sur hasta el norte. Buena parte de la culpa de su recuperación la tiene el aumento de su presa potencial: el conejo que se ha recuperado en determinadas zonas en los últimos años.
Es una gran satisfacción poder comprobar que el águila imperial ibérica, icono de nuestra fauna, se ha ido recuperando lentamente de una más que preocupante situación en los años 70 del s.XX; de las 38 parejas que se localizaron en 1974 hemos pasado a las, aproximadamente, 600 parejas reproductoras que actualmente hay en toda la península ibérica.
(Para profundizar más se puede pinchar aquí para ver el informe de “Seguimiento del estado de conservación del águila imperial en Castilla y León. Año 2021”)

martes, 18 de abril de 2023

Gaviota enana y fumareles cariblancos en una Villafáfila llena de vida.

La gaviota enana es la gaviota más pequeña de las que podemos ver en la península Ibérica. Es un ave rechoncha, de pico negro y corto, patas cortas y rojas en los adultos, con una mancha sobre el oído (los no reproductivos) y una especie de gorra negra en la cabeza (reproductivos). De esta pequeña gaviota se han visto dos ejemplares en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila en las últimas semanas: el primero un segundo año descubierto por Teresa Subiza que estuvo varias semanas y el segundo un adulto descubierto por Juan Carlos Milán el pasado 13 de abril.
La pequeña gaviota enana adulta volaba sobre la lámina de agua alimentándose de insectos sin parar un solo instante. Su movimiento era muy curioso: parecía que hacía surf ya que volaba con las patas colgando tocando suavemente el agua para después coger insectos de la superficie e incluso al vuelo. Sus compañeros de vuelo los preciosos fumareles cariblancos también se alimentaban en la balsa en una espectacular sinfonía de alarde de vuelo.
Es una gaviota que cría en centro Europa (Polonia, Rumanía, Ucrania, Países Bajos) además de la zona que va desde Escandinavia y el Báltico hasta el este de Siberia. Su zona de invernada en España se centra en el delta del Ebro, del Llobregat y la albufera de Valencia. De forma muy escasa y esporádica aparece en el interior de la península en sus pasos migratorios y es aquí: La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, uno de los principales puntos en los que aparece esporádicamente.
Continuaba alimentándose sin parar. Vueltas. Cabriolas. Giros y su peculiar estilo de surfeadora profesional que se diferenciaba perfectamente de sus compañeros los fumareles cariblancos y de las gaviotas reidoras que estaban mucho más tranquilas.
La gaviota enana hace honor a su nombre. Es muy pequeña y se distingue perfectamente por su vuelo característico más tipo fumarel o charrán que de gaviota. Sus compañeros de viaje, los fumareles cariblancos, son los fumareles más abundantes en la península Ibérica; la población española es de las más importantes de Europa, criando en La Albufera de Valencia, Las Marismas del Guadalquivir o El Delta del Ebro.
Los fumareles cariblancos sobrevuelan la balsa en un vuelo rápido, ágil, de quiebros constantes y requiebros en los que vuelan muy cerca de la lámina del agua para en un movimiento rapidísimo agachar el cuello y capturar un insecto en la superficie mientras una pagaza piconegra sobrevuela la laguna y un cernícalo primilla acaba de capturar una escolopendra.
Cernícalo primilla que acaba de capturar una escolopendra.
La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila tiene agua y eso es vida. Cientos de aves se afanan en sus quehaceres amorosos mientras otras descansan unas horas o días para continuar su viaje hacia sus zonas de cría.
Pareja de cigüeñuelas.
Aguilucho cenizo que acaba de capturar una presa.
Pareja de ortegas.
Grupo de avutardas.
Fumarel cariblanco.
La gaviota enana y los fumareles cariblancos continúan con su incansable vuelo para alimentarse. Deben de coger fuerzas para reanudar un largo y peligroso viaje hasta sus cuarteles de cría mientras la vida fluye a su alrededor en unas Lagunas de Villafáfila que rebosan vida y preludian una, esperemos, gran temporada de cría.